En este Portal de alergólogos pediatras en Mérida encontrara varias alternativas para el cuidado de sus pequeños. Contar con un buen Alergólogo Pediatra es fundamental, es al él a quien podemos recurrir para mantener la salud de los niños y asegurarse de que tengan un crecimiento saludable.

 

Los Alergólogos Pediatras son médicos que se especializan en el estudio, diagnóstico y tratamiento de los trastornos del sistema inmunológico, específicamente aquellos debidos a hiper-sensibilidad (alergias), así como también las enfermedades relacionadas con la falla de algunos de los elementos del sistema inmunológico en infantes (de defensa)

 

Un Alergólogo Padiatra se encarga de diagnosticar y aliviar las patologías que surgen a partir de los mecanismos inmunológicos que puedan surgir en el cuerpo. Desde allí se realizan diagnósticos y en caso de que exista alguna alteración y alergia que pueda venir por alimentos, medicamentos o por contacto se aplica un tratamiento para eliminarla y mantenerla controlada. En el caso de la Consulta de Alergología Pediátrica se observan si existen algunas alteraciones a través de estudios que se envían a laboratorio con el fin de obtener datos de dónde proviene la alergia y aplicarle un tratamiento al niño lo antes posible. 

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Dr.Pablo Gabriel Rodríguez Ortíz

Alergólogo e Inmunólogo Clínico – Pediatra
Cedula Profesional: 3795359,
Cedula Especialidad: 5777569,
Cedula Subespecialidad: 6544796

Alergias de la Piel |Alergia a alimentos

Anafilaxia | Asma e hiperreactividad bronquial Rinitis alérgica | Sinusitis | Conjuntivitis alergica | Dermatitis | Urticaria | Asma | Inmunoterapia | Vacunas de alergia | Inmunodeficiencias | Alteraciones del sistema de defensa

Hospital Star Médica 4º piso COnsultorio 409 calle 26 #199 x 15 y 7 fracc. Altabrisa

Tel. (999)9431313 / 9302880 ext.2409
Cel. 9992512858

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Dr. Herberth Pérez Aviléz

Alergólogo Pediatra

Cedula Profesional: 6812020
Cedula Especialidad: 9724337

Atención a:

  • Asma
  • Rinitis alérgica
  • Dermatitis atópica
  • Infecciones recurrentes
  • Anafilaxia

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Auge de las alergias alimentarias

Auge de las alergias alimentarias

¿Cómo podemos detectar que somos alérgicos a un alimento? ¿Qué síntomas presenta?

En una persona que tiene una alergia alimentaria, se produce una reacción adversa a los alimentos a los que está sensibilizado. El mecanismo es generalmente inmunológico mediado por la inmunoglobulina IgE. De manera que cuando la persona alérgica, reconoce a un alérgeno, el sistema inmunitario dispara su respuesta, liberando mediadores inflamatorios entre ellos la histamina, produciendo síntomas clínicos de alergia en la piel, mucosas oculares, nasales, en los bronquios y en el tubo digestivo.

Los síntomas generalmente comienzan al poco tiempo de su ingesta (menos de una hora). También pueden ser diferidas y comenzar varias horas después de consumir el alimento, aunque más raramente. En general este tipo de reacciones dan más problemas digestivos o provocan el empeoramiento de la dermatitis atópica.

La patología ocurre a cualquier edad desde la lactancia hasta la ancianidad y se manifiesta como afectación de órganos o sistemas d iversos, de forma aislada o combinadamente. Las manifestaciones más frecuentes son las cutáneas en general la urticaria caracterizada por picor y aparición de ronchas en el cuerpo, en ocasiones acompañada de edemas o inflamación localizada especialmente en los párpados, la cara, los labios, la lengua y extremidades. Ambos cuadros constituyen la sintomatología más frecuentemente reseñada en relación a la alergia a alimentos.

Otros síntomas que se pueden presentar incluyen:

  • Náuseas o vómitos con o sin diarrea
  • Dolor abdominal
  • Rechazo del alimentos
  • Cólicos del lactantes que aparecen en el primer trimestre de la vida
  • Esofagitis eosinofílica y dificultad para deglutir o pasar los alimentos
  • Congestión nasal, goteo nasal y rinorrea
  • Dermatitis atópica
  • Dificultad respiratoria por edema de glotis (ronquera) o broncoespasmo (sibilancias y tos)
  • Anafilaxia, cuadro de gravedad variable que pone en riesgo la vida del paciente con afectación de varios órganos y que puede producir una hipotensión arterial y dificultad para respirar, así como un colapso hemodinámico.

Algunas personas tienen una alergia oral como consecuencia de la alergia alimenticia. Este síndrome afecta la boca y la lengua después de comer ciertas frutas y verduras frescas. Sus síntomas típicos son:

  • Picazón en los labios, la lengua y la garganta
  • Hinchazón de los labios (algunas veces)
  • En general estos síntomas suelen ser leves aislados que desaparece espontáneamente o progresar a síntomas de mayor gravedad.

¿Qué personas tienen mayor predisposición a padecerla?

Las enfermedades alérgicas y la alergia alimentaria en general tienen los mismos factores de riesgo, pero las causas siguen estando poco claras. Parece que existen una serie de factores de riesgo genéticos y nutricionales, que son específicos de la alergia a los alimentos.

Hasta ahora se ha podido saber que parece desempeñar un papel importante el momento de la introducción en la dieta de alimentos en las primeras etapas de la vida. También podrían influir en la susceptibilidad a la alergia a los alimentos la cantidad de ácido gástrico en el estómago y la composición de bacterias en el intestino.

Se sabe que los lactantes con alergia alimentaria tienen una mayor probabilidad de padecer otras enfermedades alérgicas, como el asma, más adelante en sus vidas. Una explicación para ello, como habíamos apuntado anteriormente, es que la alergia a los alimentos y las enfermedades alérgicas comparten muchos factores de riesgo. El asma, la rinitis alérgica y el eccema son enfermedades que pueden iniciarse al mismo tiempo que la alergia alimentaria.

La alergia a alimentos se ha duplicado en poco más de una década, ¿a qué se puede deber este aumento?

Como todas las enfermedades alérgicas, las alergias alimentarias están también creciendo a una mayor velocidad. En España, según Alergológica 2015, la mejor base de datos de las enfermedades alérgicas en España. Hasta un 12% de nuestras consultas los pacientes son diagnosticados de una alergia alimentaria, en este sentido la patología alimentaria se ha multiplicado tres veces más que lo que se veía en nuestras consultas hace unos 25 años.

Los alimentos más frecuentemente implicados en las reacciones alérgicas son: frutas frescas, frutos secos, mariscos, huevo, leche, pescados, legumbres, hortalizas, y cereales. Según estudios poblacionales recientes se estima que la alergia a los alimentos afecta al 1 -3% de la población general. Y que es más frecuente en los niños menores de tres años, en los que la prevalencia puede llegar hasta el 8%. Aunque las diferencias en los diseños de estudios epidemiológicos y en los criterios diagnósticos dificultan las comparaciones, en total se estima que al menos 1.400.000 de personas en España presentan una alergia a alimentos.

Podríamos decir que algunos de los factores que pueden influir en el aumento de las alergias alimentarias tiene que ver con el creciente peso de la vida urbana, el cambio climático y la contaminación atmosférica, además de la excesiva higiene, junto con las mejoras de la salud pública, el uso de vacunas y antibióticos son los presuntos culpables de que nuestro organismo cada vez reaccione menos ante infecciones, que normalmente estimulan el sistema inmunitario para protegerle contra el desarrollo de enfermedades alérgicas.

Igualmente, las alergias son enfermedades con un elevado componente genético, ya que existe un 50% de posibilidades de heredarla si la tiene uno de tus padres y el 70% si la tienen los dos.

¿En qué consiste el tratamiento de la Desensibilización en Alimentos o Inmunoterapia Oral con Alimentos? ¿Es efectivo?

Su principal indicación serían aquellos pacientes alérgicos a un alimento muy extendido (Ej. leche, huevo) y con riesgo elevado de ingesta inadvertida de pequeñas cantidades, para evitar el riesgo de una reacción alérgica grave.
El tratamiento de Inmunoterapia Oral con Alimentos (ITO) se basa en reeducar a las células que reaccionan ante alimentos que en otros son bien tolerados. La reeducación consiste en administrar cantidades muy pequeñas de estos productos, inicialmente mínimas, y poco a poco el volumen se aumenta de forma progresiva semanalmente, hasta alcanzar la ración normal para su edad o la máxima dosis umbral tolerada.

Este procedimiento debe ser realizado a nivel hospitalario por profesionales expertos Alergología, y en especial en el reconocimiento y tratamiento de reacciones alérgicas graves. En los casos en que no se consiga la tolerancia a dosis completa, se puede llegar a conseguir tolerancia parcial evitando así el riesgo de reacciones graves por contactos accidentales con mínimas cantidades del alimento.

El tratamiento de desensibilización no es un tratamiento fácil pues conlleva un gran esfuerzo por parte del personal médico y de la familia y un compromiso a seguir las instrucciones que les damos.

A pesar de la escasa experiencia que existe, se han observado tres tipos diferentes de respuestas ante la inducción de tolerancia oral en los niños con alergia, según la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex (AEPNAA):

  1. No respondedores (10 – 20%): No sólo no adquieren tolerancia, sino que además suelen manifestar reacciones graves durante la inducción.
  2. Respondedores pero con tolerancia condicionada (60 – 70%): En estos casos los pacientes necesitan seguir tomando el alimento de forma indefinida diariamente, o varias veces a la semana ya que si se interrumpe la toma regular del alimento, la tolerancia adquirida desaparece, en el caso de la leche y el huevo que son alimentos que se toman muy frecuentes en la dieta, esto no arroja problemas.
  3. Respondedores con tolerancia completa o «curados» (10 – 20%): Los pacientes toleran el alimento después de al menos 20 meses de toma continuada y tras su interrupción no pierden la tolerancia. El problema puede aparecer cuando esa interrupción se prolonga en el tiempo más de tres meses, en esos casos la alergia puede volver a reaparecer.

 

Al final la recomendación es visitar a su ALERGOLOGO PEDIATRA o en su defecto visitar nuestro sitio web http://pediatrasenmerida.com/especialidades-pediatricas/alergologo-pediatra/ para encontrar el especialista que mejor se adapte a sus necesidades.

Auge de las alergias alimentarias

Reacciones adversas alérgicas a picaduras de insectos

En algunas personas sensibles, los insectos pueden provocar reacciones adversas las cuales pueden ser graves y alterar considerablemente su calidad de vida. Estas reacciones pueden ser alérgicas o no alérgicas. Las no alérgicas (reacción propia del veneno) aparecen a las 24-48 horas de la picadura y se manifiestan como inflamación local dolorosa, inferior a 10 cms. Las reacciones alérgicas pueden ser locales o sistémicas, y, aunque un porcentaje estimable de la población puede presentar una reacción alérgica tras una picadura, sólo una pequeña parte sufrirá un cuadro generalizado grave que ponga en peligro su vida. El Dr. Manuel de Barrio Fernández, Alergólogo y Experto en Picaduras de insectos, nos explica cuáles son los insectos que producen más casos de alergia, así como cuáles son los principales síntomas y tratamientos a aplicar.

De qué formas se manifiesta una reacción alérgica a insectos

Las reacciones alérgicas locales se manifiestan con hinchazón (superior a 10 cms), picor y dolor en la zona de picadura; son molestas pero no graves. En estos pacientes las nuevas picaduras pueden producir reacciones más intensas pero raramente generalizadas. En las sistémicas, los síntomas se manifiestan en todo el organismo y pueden ser cutáneos (urticaria-angioedema) o pueden asociarse otros síntomas como tos, dificultad respiratoria, nauseas, vómitos, incontinencia urinaria, mareo, colapso, shock, etc. Pueden ser graves y potencialmente mortales y, aunque son menos frecuentes, su incidencia ha aumentado en los últimos años. Entre los factores de riesgo que pueden determinar la gravedad de una reacción alérgica se incluyen: la cantidad de veneno inoculado, el tipo de insecto, la edad del paciente, el padecimiento de otras enfermedades como patología cardiovascular o mastocitosis, y la gravedad de la reacción previa. La probabilidad de sufrir una nueva reacción adversa ante otra picadura es menor cuando se ha padecido urticaria previamente, en comparación con otros casos, como por ejemplo, si la picadura previa cursó con síntomas sistémicos, como broncoespasmo o shock.

Picaduras de insectos que más reacciones adversas provocan

Los insectos que más reacciones alérgicas provocan son los himenópteros, como las abejas y las avispas. Otros tipos de insectos como mosquitos, pulgas, tábanos, procesionaria del pino, algunas garrapatas y las arañas, pueden producir también reacciones de hipersensibilidad, por lo general de carácter leve, pero más frecuentemente producen reacciones no alérgicas. Los himenópteros más problemáticos son los véspidos y los ápidos.

 

Los véspidos más importantes desde el punto de vista alergénico son los géneros Vespa, que son los avispones, y principalmente la Vespula y Polistes. Lo que conocemos como Polistes es la “avispa papelera”, pues son las avispas presentes en las épocas de primavera y verano en zonas con espacios acuáticos, como son las charcas y las piscinas, donde las picaduras son mucho más frecuentes que en plena ciudad. El otro tipo de avispa predominante en España es la Vespula germánica, denominada avispa terriza debido a su capacidad para formar colmenas o nidos bajo tierra; ésta suele aparecer en el mes de agosto y resiste mejor las inclemencias climatológicas, sobreviviendo hasta principios de la estación invernal. Los géneros de ápidos más importantes son el Bombus, conocidos como los abejorros, y sobre todo la abeja de la miel, Apis mellifera.

 

Vespula, género de avispas 

Síntomas ante los que acudir a un experto y tratamiento a aplicar

Todas las personas que presenten una reacción generalizada o sistémica tras una picadura de abeja o avispa, deben consultar con el especialista para realizar estudio alergológico. También algunos pacientes con reacciones locales, si son especialmente intensas o grandes, pueden requerir estudio alergológico. Ante todos aquellos casos en los que se presente una reacción generalizada o de carácter sistémico tras una picadura de abeja o avispa, deben consultar con el especialista para realizar pruebas de alergia. En el caso de algunos pacientes con reacciones adversas locales, si son especialmente intensas o grandes, pueden requerir un estudio alergológico.

 

El diagnóstico se basa en la historia clínica y en la realización de pruebas alérgicas cutáneas y/o analíticas, para poder investigar la existencia de anticuerpos Ig E específicos ante el veneno. En la historia, además de los síntomas, deben recogerse todos los detalles de la picadura que desencadenó la reacción, así como otras variables de importancia clínica, como por ejemplo la época del año y el lugar donde ocurrió, o si el aguijón se quedó clavado en la piel, con el fin de intentar identificar con seguridad cuál fue el tipo de himenóptero que picó al paciente, si éste lo ignora, ya que en ocasiones las pruebas alérgicas no permiten determinar con claridad cuál pudo ser el insecto responsable de la reacción alérgica, lo que sería esencial para establecer la composición de la vacuna que deba prescribirse para el tratamiento de la alergia, cuando ésta sea necesaria. Además, es importante indagar en la historia sobre el estilo de vida del paciente (riesgo de exposición, calidad de vida, proximidad de centros médicos, etc.), lo que puede condicionar también la toma de decisiones terapéuticas en este sentido.

Tipos de tratamientos a aplicar ante una reacción alérgica

Las reacciones alérgicas locales se tratan mediante la aplicación de frío local, antihistamínicos y corticoides tópicos o sistémicos, además de lavar la herida de la picadura con agua y jabón. En el caso de que sea una picadura de abeja, debe retirarse cuidadosamente el aguijón sin presionar sobre el saco del veneno. El tratamiento farmacológico básico de las reacciones alérgicas generalizadas (anafilaxia) es la adrenalina, especialmente en reacciones moderadas y graves, y la eficacia de este tratamiento depende de la rapidez con la que se administre. Si una persona ha sufrido una reacción sistémica, conviene que en el futuro lleve siempre adrenalina auto-inyectable, en el formato de jeringa precargada, para poder auto-administrarse en caso de sufrir una nueva picadura o reacción. Además, como tratamiento de segunda línea, pueden administrase antihistamínicos y corticoides, siendo los últimos (Urbason®, por ejemplo) eficaces en la prevención de reacciones anafilácticas tardías, pero no son útiles para el manejo de la reacción aguda. En caso de picadura, el paciente alérgico deberá trasladarse inmediatamente (una vez administrado el tratamiento de emergencia) al centro médico o de urgencias más próximo. Si los síntomas son exclusivamente cutáneos pude ser suficiente con el empleo de antihistamínicos y corticoides. Pero, en el paciente alérgico, un aspecto muy importante en el manejo de estas reacciones es el tratamiento preventivo.

Cómo se puede prevenir una reacción alérgica a los insectos

Como en otros campos de la medicina, en esta enfermedad es mejor también prevenir, y deben considerarse 2 aspectos diferentes desde el punto de vista del tratamiento preventivo. Por un lado las medidas encaminadas a evitar las picaduras, y por otro, el tratamiento orientado a impedir el desarrollo de la reacción en caso de sufrir una nueva picadura. Para reducir el riesgo de picadura deben observarse, especialmente durante los meses cálidos (en los que aumentan el número de picaduras), las siguientes medidas básicas de prevención:

 

  • Actuar con precaución en excursiones campestres, al practicar camping o cualquier otra actividad al aire libre
  • Calzar siempre zapatos en exteriores
  • Emplear ropa que cubra la mayor parte del cuerpo. No utilizar ropas sueltas, por las que puedan penetrar insectos, o de colores vivos, brillantes o con flores. Vestir ropas de colores discretos
  • Evitar perfumes, lociones, cosméticos, o cualquier producto de olor intenso.
  •  No manipular frutas o comidas (especialmente azucaradas) al aire libre
  • Antes de entrar en un vehículo comprobar si hay insectos y mantener cerradas las ventanillas. Conviene llevar un spray insecticida. Si entra uno de estos insectos, debe detenerse, bajar del coche, pulverizar dentro con el spray insecticida, cerrarlo y asegurarse que el insecto ha muerto o huido antes de reanudar el viaje
  • Tener especial cuidado si se viaja en bicicleta, moto o en coche descapotable, por zonas ajardinadas
  • No hacer movimientos rápidos o bruscos ante los insectos. La mayoría no pican a no ser que sean provocados.
  • Todos los nidos y colmenas de la vecindad deben ser eliminados por un desinsectador profesional
  • No confiar en los productos repelentes de insectos.

 

Por otra parte, para evitar el desencadenamiento de reacción alérgica o de hipersensibilidad, ante una nueva picadura, el paciente alérgico deberá vacunarse con el veneno del himenóptero al que esté sensibilizado. La inmunoterapia específica está indicada en adultos que sufran reacción sistémica de cualquier tipo y en niños con reacciones moderadas o graves. Las personas alérgicas que padecen reacciones locales extensas (de más de una extensión cutánea de 10 centímetros) no son, en principio, candidatos para la vacunación, aunque puede plantearse en pacientes con alta morbilidad asociada y/o baja calidad de vida. La eficacia de la vacuna está claramente demostrada y se administra mediante inyecciones periódicas en el antebrazo durante 5 años, tras los cuales más del 90% de los pacientes toleran la picadura del insecto sin reacción alguna. El efecto terapéutico es duradero y además la vacuna tranquiliza al paciente (y a su entorno) mejorando su calidad de vida. El alergólogo deberá valorar, hablando con el paciente, si en un caso concreto está indicado o no vacunarse y durante cuánto tiempo. El tipo de reacción sufrida tras la picadura, la sensibilización, la edad, el riesgo de exposición, así como la alteración en la calidad de vida del paciente, son los factores más importantes que determinaran la necesidad de tratamiento con vacuna.

Problemas o riesgos que surgen al no tratar una reacción alérgica

Toda reacción alérgica, así como también las causadas por himenópteros, tienden a reproducirse, incluso de manera más grave, ante un nuevo contacto con el agente desencadenante o alérgeno. Los pacientes sensibilizados al veneno de avispas y abejas tienen un riesgo diferente de presentar reacción alérgica tras una nueva picadura, dependiendo de la reacción previa sufrida. Así, una reacción local extensa o una cutánea generalizada en niños tiene menor riesgo de sufrir una reacción sistémica en una próxima picadura; por el contrario, tanto los adultos como los niños que han sufrido reacciones sistémicas presentan un riesgo elevado de sufrir una nueva reacción alérgica generalizada. Estas reacciones alérgicas constituyen un serio problema médico ya que un porcentaje apreciable de la población está sensibilizada al veneno de estos insectos. Estos pacientes (4% de los adultos y 1% de los niños) pueden padecer una reacción alérgica sistémica y su conocimiento y correcto diagnóstico es muy importante ya que el tratamiento con vacunas es muy eficaz, lográndose la curación en casi la totalidad de los pacientes. Por tanto, los pacientes que no recibieran este tratamiento tendrían -si vuelven a sufrir una picadura- un riesgo incrementado de sufrir una nueva reacción alérgica generalizada que puede resultar potencialmente mortal.

 

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Auge de las alergias alimentarias

ALERGIA A LOS ALIMENTOS

¿Cuál es la definición de alergia a los alimentos?

Reacción alterada que se produce en el organismo, fundamentalmente en la piel, después de ingerir un determinado alimento para el que se tiene una sensibilidad especial.

  ¡Cuál es la predisposición?

Se ha comprobado que aparece con más frecuencia en aquellos individuos que descienden de familias cuyos miembros ya han presentado casos de alergia a ciertos alimentos.

¿Cuáles son los síntomas?

En los casos graves, al cabo de un tiempo de haber ingerido el alimento alergizante a veces son suficientes tan solo unos minutos, hay una súbita erupción por todo el cuerpo de lesiones de urticaria (habones) que producen escozor, al mismo tiempo aparecen dolores abdominales, vómitos, palidez, debilidad y tendencia al desmayo, pudiendo incluso sobrevenir la muerte.

En los casos leves, que son los más frecuentes, los síntomas revisten menor importancia e intensidad: urticaria, picazón, náuseas, pesadez de estómago, dolor de cabeza e hinchazón de la cara y la lengua.

¿Cuál es el tratamiento?

La medicación depende de los síntomas de cada caso y fundamentalmente consiste en antihistamínicos administrados por vía oral, intramuscular o endovenosa, según la gravedad del paciente. Se tratará además, de averiguar qué alimento o alimentos han provocado la crisis alérgica y se evitará comer ninguno de ellos.

A menudo, después de las comidas, siento un intenso dolor en el vientre y me sale unas ronchas (urticaria). ¿Cómo puedo saber si estos trastornos se deben a que soy alérgico a algún alimento?

Existen varias pruebas para determinar si una persona sufre una alergia de este tipo.Las más sencillas son las denominadas dietas de eliminación, que consiste en suministrar al paciente únicamente alimentos muy poco alergizantes. L dieta se mantiene durante dos semanas y si en ese tiempo los síntomas no dismunuyen, es poco probable que los trastornos sean debidos a una alergía alimentaria. Si se produce mejoría, se permite al paciente que poco a poco tome nuevos alimentos en orden inverso a su poder alergizante, lo cual permite averiguar con que productos reaparecen los síntomas.

 La alergia a los alimentos se puede contagiar?

La alergia a los alimentos no se contagia. Puede ser que varios miembros de una familia la presenten, pero no se debe al contagio sino a la herencia.

Una amiga me recomendó que, de vez en cuando, diera a mi hijo un huevo crudo mezclado con alguna bebida, pero siempre que lo toma tiene una reacción alérgica. Los huevos fritos o cocidos, en cambio no le producen molestias.¿ Influye la preparación de estos alimentos en estas reacciones?

 En efecto. Los huevos concretamente poseen varias sustancias que pueden provocar alergia; algunas de estas sustancias localizadas en especial en la clara, se destruyen con las altas temperaturas por ejemplo, las que se alcanzan durante la cocción, lo cual explica las diferentes reacciones que presenta su hijo. Lo mismo ocurre con otros alimentos; asi, la cocción, desecación y condensación de la leche disminuyen de forma considerable su poder alergizante.

El médico me ha diagnosticado una úlcera de estómago y además de recetar varios medicamentos me ha dicho que hay ciertos alimentos que no debo comer.¿ Tiene esto algo que ver con la alergia?

De ningún modo. Las personas que tiene úlcera no pueden tomar comidas muy condimentadas  para no perjudicar más a su estómago, pero ello no significa que sean alérgicas a estos alimentos, sino que deben adecuar su dieta a la dolencia que padecen.

Hace unos días fui a comer mariscos con unos amigos y, a las pocas horas, tuve fuertes retortijones y diarrea intensa cosa que nunca me había pasado antes. ¿Quiere esto decir que soy alérgico al marisco?

 Si fue la primera vez que le pasó, lo más probable es que el marisco estuviera en mal estado; además, el dolor de estómago y la diarrea, cuando se presentan simultáneamente, no suelen ser síntomas de alergia, sino más bien de intoxicación.

¿Mi hermano es alérgico a la leche y, cada vez que sin darse cuenta toma algún alimento que la contiene, el médico le receta antihistamínicos. ¿ Porqué?

 Cuando se come un alimento al que se es alérgico, el organismo libera una sustancia llamada histamina que es responsable de las lesiones que aparecen en la piel. Al administrar antihistamínicos, se intenta neutralizar la acción de aquella sustancia y conseguir que desaparezcan los síntomas que se han presentado.

Soy alérgico a un colorante que llevan varios alimentos preparados y me da miedo comer cosas que desconozco por si en su elaboración se emplea  este producto. ¿ Qué puedo hacer?

 Previa consulta con su médico, tenga la precaución de llevar siempre consigo algún comprimido antihistamínico para tomárselo cuando no haya podido evitar comer algún alimento que contenga este colorante y le aparezcan los primeros síntomas de alergia.

 ¿Puedo realizar pruebas de alergia?

Se puede realizar las pruebas cutáneas para alimentos  y de esta forma tratar de descubrir si es sensible o alérgico  a  algún alimento.

 

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Inmunoglobulina E (IgE) alérgeno específica, prueba de alergia en sangre

Ante síntomas persistentes que sugieran la posibilidad de sufrir alergia, es probable que el médico le recomiende someterse a diversas pruebas de diagnóstico para averiguar la causa exacta de su condición. Una de ellas puede ser la prueba de inmunoglobulina E (IgE) alérgeno específica.

Este tipo de análisis empezó a realizarse en 1974 en un laboratorio de Suecia, donde se acuñó el acrónimo RAST (Radioallergosorbent test), que aún se emplea para referirse a la prueba de inmunoglobulina E alérgeno específica, también conocida como AEIgE (sus siglas en inglés).

En la actualidad el sistema es automático y cuenta con más de 400 alérgenos para contrastar con la muestra de sangre.

En la mayor parte de los casos, la historia clínica concienzuda permite identificar los alérgenos. La prueba de IgE alérgeno específica se reserva para detallar mas el diagnóstico.

Los alérgenos son las proteínas presentes en el polen de las plantas, los restos de piel de animales y el moho o algunos alimentos, entre otros, y que provocan la alergia.

Las pruebas de alergia sirven para medir la reacción del sistema inmunológico ante esos alérgenos. Cuando una sustancia provoca alergia, el sistema produce una cantidad elevada de anticuerpos para “luchar” contra el alérgeno, y esos anticuerpos son los que provocan los síntomas de alergia.

En las pruebas se mide la cantidad de anticuerpos del tipo inmunoglobulina E (de ahí el uso del acrónimo IgE) presentes en la sangre. Si los niveles son elevados, es posible que el paciente sufra alergia.

Existen dos tipos de pruebas de inmunoglobulina:

  1. Prueba de inmunoglobulina E total– Mide el número total de anticuerpos presentes en la sangre.
  2. Prueba de inmunoglobulina E alergeno específica– Mide el nivel de anticuerpos que el cuerpo produce como respuesta a alérgenos específicos. Los anticuerpos son diferentes dependiendo del alergeno que provoca la reacción. La prueba de IgE alérgeno específica puede desvelar cuál es la sustancia que ha provocado la reacción alérgica.

Tipos de prueba de IgE alergeno específica

La prueba de inmunoglobulina E alérgeno específica puede llevarse a cabo por dos vías: un test en la piel y un análisis de sangre. Los expertos recomiendan diseñar la prueba basándose en el contexto clínico del caso que se vaya a estudiar:

  • Si se sospecha que un alérgeno presente en el aire, se recomienda probar alérgenos de exterior, con árboles, césped y plantas presentes en la flora típica de la zona en la cual vive el paciente.
  • Los alergenos de interior deberían incluir especies de ácaros del polvo como
    • Dermatophagoides pteronyssinus
    • Dermatophagoides farina
    • Cucarachas
    • Ciertos mohos
    • Restos de piel de mascotas (perro y gato, típicamente)

Por otro lado, ciertos alimentos, venenos y medicamentos se incluirán si así lo sugiere la historia clínica del paciente.

Prueba de IgE alergeno específica in vivo- Se lleva a cabo sobre la piel del paciente. Sigue siendo uno de los test de alergia que se realizan con mayor frecuencia.

Prueba de IgE alergeno específica in vitro- En la prueba de inmunoglobulina E alergeno específica se cuenta con la ventaja de que solo hace falta una muestra de sangre. Eso permite realizarla en:

  • Pacientes con la piel afectada (como personas con dermografismo o dermatitis atópica)
  • También es una opción para personas con riesgo de anafilaxis (reacción alérgica grave)

Un inconveniente es que su coste es más elevado que el de las pruebas cutáneas.

La extracción de sangre suele durar menos de cinco minutos y no requiere una preparación especial.

Interpretación de los resultados de la prueba de inmunoglobulina E alergeno específica

Las concentraciones elevadas de anticuerpos IgE suele sugerir que el paciente experimenta una reacción alérgica. No obstante, también es un hallazgo compatible con otras enfermedades, incluyendo:

  • Inmunodeficiencias primarias
  • Infecciones
  • Enfermedades inflamatorias
  • Cáncer

A veces, la prueba se emplea para determinar la dosis exacta de medicamentos que el paciente necesita.

La prueba es más sensible para los alérgenos presentes en

  • Polen
  • Ciertos alimentos
  • Ácaros del polvo
  • Moho

Y menos cuando se trata de

  • Venenos
  • Medicamentos
  • Sustancias químicas

 

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Curar la alergia, ¿es posible?

¿Es posible la curación de la alergia? La realidad es que, actualmente y en términos estrictos, no, excepto en algunos casos de alergia en niños.

La alergia no se puede curar al 100% en la mayoría de casos y es una afección que nos va a acompañar el resto de nuestras vidas. Sin embargo, se han hecho enormes avances y, de hecho, es posible reducir los efectos de la misma a un mínimo, mejorando la condición que la produce, no sólo los síntomas a corto plazo.

De hecho, con esa mejora de la condición es posible reducir tanto dichos síntomas de la alergia en ciertos casos, que representan prácticamente una curación virtual.

La alergia estará aún ahí, ciertos síntomas pueden no desaparecer, pero sí dejar de ser una molestia, de modo que el alérgico puede llevar una vida normal, sin que la afección la interrumpa o disminuya su calidad.

Y en muchas otras ocasiones, sin tener que ir cargando con medicamentos o extremando las precauciones de no viajar o exponerse en ciertas épocas del año o ciertos lugares.

La mención aparte de la alergia en niños

El tema de curar la alergia requiere una mención aparte cuando se trata de alergia infantil.

En general, para un adulto, cuando la alergia se ha instalado, es algo que permanecerá constante y le acompañará siempre. Lo mismo se puede decir de la mayoría de casos de alergia en niños, pero no todos.

En esta misma web hemos visto las diferencias entre alergias en adultos y en niños. Una de esas diferencias es que las alergias infantiles son de carácter más volátil, no se asientan siempre de una manera fija, pueden resultar cambiantes y, de hecho, con una alerta y una edad tempranas, se pueden gestionar algunas alergias controlando, por ejemplo, la alimentación del niño.

De ahí la importancia siempre de esa detección temprana por un especialista, que nos puede guiar.

Así pues, en ciertos casos puntuales, las alergias en un niño pueden desaparecer y no sufrirlas de adulto, aunque no es la norma.

En el caso de adultos, tras varios estudios que a veces han durado hasta 8 años, se ha comprobado que, por una parte, las remisiones de alergias son relativamente infrecuentes, y por otra que la insensibilización a los síntomas es rara.

Es decir, que esos amplios estudios corroboran la naturaleza crónica de una alergia.

Sin embargo, no tenemos que depender de la suerte de una rara remisión o resignarnos, porque aunque la cura al 100% no sea posible aún, lo que sí es factible es que la alergia esté, pero no suponga un sufrimiento o incluso se note, ¿cómo?

La inmunoterapia como la opción más cercana a la cura de la alergia

Hoy día la mejor opción para tratar los síntomas de la alergia, desde la raíz, es la inmunoterapia.

Está claro que no es el único tratamiento a nuestra disposición, pues el alergólogo puede recomendar antihistamínicos, corticoides, broncodilatadores, descongestivos nasales y antileucotrienos… Pero hay una gran diferencia con la inmunoterapia: Todas esas opciones anteriores sólo atenúan los síntomas, pero no afectan a la causa de los mismos.

Si tan solo se tratan los síntomas, cuando la alergia vuelva la próxima estación, o cada vez que haya demasiado polvo en el aire, lo hará con la misma fuerza de siempre.

Para corregir eso se dispone de la inmunoterapia, que sí actúa sobre el mecanismo principal.

La clave de por qué se produce la alergia es que el cuerpo desata una reacción inmunitaria desproporcionada ante la presencia de cuerpos normalmente inocuos, y la clave está en ajustar esa reacción, haciendo que sea normal y no cause complicaciones.

Toda cura de la alergia va a pasar necesariamente por ahí y, hoy día, la terapia inmunológica es el único tratamiento que sí tiene influencia real y demostrada sobre ese mecanismo.

Enseñando al cuerpo la reacción correcta

Mediante vacunas inyectables, o administradas oralmente, siempre bajo la supervisión del alergólogo, la terapia inmunológica introduce niveles controlados e inocuos del antígeno provocador de la alergia.

Eso hace que el cuerpo reaccione y, con cada administración, aprenda a hacerlo un poco mejor, ajustando el mecanismo en vez de desatar un infierno de picores y congestión.

Igual que los músculos crecen cuando se encuentran ante un estímulo que primero los agota, las vacunas funcionan por el mismo principio, es necesario exponernos a dosis benévolas del alérgeno para luego hacernos más fuertes.

Así, la próxima vez que se ve expuesto al antígeno, nuestro cuerpo ha aprendido por experiencia a hacerlo un poco mejor con él, y afina un poco más ese mecanismo que, en los alérgicos, es desmedido.

Cuanto más avanzada la terapia, mejor ajuste se va produciendo.

Es posible que los síntomas se reduzcan hasta en un 70% con la terapia inmunológica, algo que se suele mantener incluso después de haberla abandonado.

Con eso, en muchos casos, nos podemos quitar el lastre de tener que ir cargados de medicamentos en cuanto el mes de marzo asome por el horizonte o viajemos a algún sitio concreto.

La terapia inmunológica es lo único capaz de influenciar y corregir el mecanismo que anda desafinado dentro de nuestro cuerpo si sufrimos de alergia, no sólo los síntomas. Y es la mejor solución y la más parecida a una cura de la alergia que tenemos hoy.

 

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Auge de las alergias alimentarias

Hablemos de Alergia

El sistema inmunitario sirve para defender al organismo de agresores externos, sobre todo bacterias, virus y parásitos. La alergia es una respuesta anómala de este sistema inmunitario que percibe como peligrosas sustancias inocuas como los pólenes o el polvo, y los ataca.

La patología más frecuente de causa alérgica es el asma, caracterizado por una sensación de ahogo, falta de aire y  “silbidos” en el pecho. El asma tiene una mortalidad baja, pero en cambio afecta cada vez a más personas y además, los expertos auguran un aumento de la frecuencia de las enfermedades alérgicas en general y especialmente del asma, en el mundo occidental. Éste aumento se atribuye  a la industrialización, los aditivos alimentarios y la disminución de las enfermedades infecciosas y parasitarias, que antes acaparaban la atención del sistema inmunitario.

La rinitis alérgica y la rinoconjuntivitis son las enfermedades alérgicas más conocidas, ya que cada primavera se habla de ellas en los medios de comunicación. Se debe a los pólenes y se manifiesta por estornudos, mucosidad de nariz, picor nasal y de ojos,  y  a veces también obstrucción nasal.  Algunas rinitis  se sufren durante todo el año, ya que son debidas a alergenos perennes como los ácaros o los epitelios de animales domésticos.

Son muchos los antígenos inhalantes que pueden producir asma o rinitis, pero como hemos explicado, los más frecuentes son los ácaros del polvo y los pólenes (gramineas, parietaria, etc.) y, con menor frecuencia, los epitelios de animales domésticos y los hongos de la humedad.

También hay patologías alérgicas que afectan a la piel: Dermatitis atópica, dermatitis de contacto, urticarias, angioedemas (hinchazón de ojos, párpados o labios) que pueden ser debidos a una alergia a alimentos o a aditivos alimentarios y también a medicamentos.

Precisamente la alergia a medicamentos puede dar cuadros muy graves de  shock anafiláctico, incluso con resultado de muerte. Igualmente grave puede ser la alergia al veneno de abejas o avispas, como hemos visto en el caso del faraón Menes.

El tratamiento principal de una alergia es siempre evitar el antígeno que la produce y para ello se han desarrollado una serie de medidas de protección frente los ácaros, hongos y pólenes, pero casi nunca el antígeno puede evitarse del todo y entonces hay que usar medicación farmacológica adecuada a cada caso.

En el tratamiento de una alergia hay que destacar la inmunoterápia, conocida como “vacunas terapéuticas para la alergia”, que consiste en inyectar pequeñas dosis de polen o de ácaros para que el organismo “se acostumbre” a ellos.  Suele dar muy buenos resultados con los ácaros,  pólenes o veneno de insectos. Es el único tratamiento etiológico (de la causa) que puede ofrecerse al enfermo alérgico. Cuando está bien indicado y bien controlado por el Alergólogo es muy eficaz y tiene muy pocos efectos secundarios, ya que al ser un producto biológico, no hay que metabolizarlo por hígado y excretarlo por riñón como los fármacos habituales.

He tratado en pocas líneas de explicar toda la patología que puede ser debida a una alergia, pero en estas enfermedades se cumple más que en ninguna otra la máxima de que “no hay enfermedades sino enfermos”, y hay que personalizar en cada caso tanto los medios de diagnóstico como el tratamiento.

 

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Auge de las alergias alimentarias

Alergias e Intolerancias alimentarias

¿Qué son las alergias y las intolerancias alimentarias?

Los alimentos nos provocan reacciones adversas que podemos dividirlas en dos grandes grupos: las reacciones alérgicas mediadas por el sistema inmunológico que reconoce como extraño algo en principio inocuo como es un alimento, y las reacciones no alérgicas, no inmunológicas, identificadas también como intolerancias. Las primeras, a su vez se dividen dependiendo del mecanismo por el cual se producen en reacciones mediadas por la inmunoglobulina Ig, que es lo que popularmente todo el mundo conoce como alergia alimentaria. Otras reacciones inmunológicas no mediadas por esta inmunoglobulina, fundamentalmente la más importante que es la enfermedad más conocida que es la Celiaquía, y otras entidades más infrecuentes como son los procesos de esofagitis o gastroenteritis eosinofílica. Frente a todos estos procesos de origen inmunológico tenemos los procesos no inmunológicos, no alérgicos, fundamentalmente asociados a una causa metabólica, normalmente por déficit o malfuncionamiento de ciertas encimas que provoca una incorrecta absorción de ciertos azúcares. Fundamentalmente tenemos en este sentido a las intolerancias a lactosa e intolerancias a fructosa. Hay otros cuadros de mecanismo incierto, sobre todo problemas de intolerancia a alimentos marinos, en particular los bivalvos. Y luego, finalmente algunos cuadros de mecanismo farmacológico por sustancias que los alimentos liberan directamente o que incluyen en su propia composición, como puede ser sobre todo  la Histamina. Cada una de estas entidades tiene un planteamiento diagnóstico y terapéutico diferente.

¿Cómo se pueden diagnosticar?

Ante todo, lo más importante en el diagnóstico de una alergia o intolerancia alimentaria es una correcta historia clínica. Dependiendo de la sospecha de esa historia el estudio diagnóstico será diferente en cada caso. Las alergias alimentarias se diagnostican fundamentalmente con test cutáneos, en su caso también análisis de alergia y en muchos pacientes las llamadas pruebas de provocación o de exposición. En ocasiones también son útiles las dietas de exclusión y reintroducción controlada. En los pacientes con sospecha de Celiaquía tenemos análisis y, en muchos casos, es necesario remitir al gastroenterólogo para hacer el diagnóstico mediante una biopsia intestinal. Los cuadros no alérgicos, de mecanismo enzimático fundamentalmente se hacen mediante determinaciones con aire exhalado, pruebas de aliento, que nos van a dar una información muy precisa y fiable. Quiero advertir que todos estos paneles de análisis de supuestas intolerancias alimentarias, no tienen ningún tipo de validación diagnóstica, no tienen ningún tipo de utilidad clínica real. Ningún tipo de academia ni sociedad científica, tanto de alergología, digestivo o endocrinología los avalan en ningún sitio del mundo.

¿En qué consiste su tratamiento?

El tratamiento en general en todos los procesos de alergia o intolerancia, una vez que hemos conseguido un diagnóstico correcto, es fundamentalmente la evitación de ese alimento que nos provoca el problema clínico. Evidentemente esto a veces condiciona dietas muy restringidas donde es muy importante el apoyo adecuado por parte de especialistas, colaboradores en nuestro grupo, nutricionistas, que pueden aconsejar cuales son las dietas personalizadas más adecuadas teniendo en cuenta esas restricciones. Es muy importante también evitar aquellas trazas alimentarias de aquellos alérgenos, de aquellos alimentos que nos puedan crear problemas clínicos y en ese sentido es importante detectar cuales son en concreto las marcas o fabricantes que podemos utilizar para ciertos procesos alérgicos o de intolerancia. Cuando tenemos ya establecido el problema clínico, las reacciones alérgicas que pueden provocar los alimentos se pueden controlar adecuadamente con tratamientos con antihistamínicos corticoides y en algunos casos de reacciones severas adrenalinas autoinyectables que el alergólogo les va a prescribir. En los cuadros de intolerancia los tratamientos con probióticos en intolerancias a lactosa e incluso intolerancia a fructosa pueden ser de gran utilidad clínica como apoyo a las medidas de evitación, a las dietas de exclusión.

 

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Auge de las alergias alimentarias

Rinitis alérgica: alérgenos comunes y tratamiento

La rinitis alérgica se manifiesta en forma de mucosidad o goteo nasal, estornudos, congestión y picor nasal. Los alérgenos más comunes son los ácaros del polvo, animales domésticos, pólenes u hongos. Existen diversos tratamientos, que variarán en función de la gravedad del caso. No obstante, un tratamiento adecuado a tiempo puede evitar posibles casos de asma.

Rinitis alérgica: qué es
La rinitis alérgica es una inflamación de la mucosa nasal y se manifiesta con síntomas como mucosidad nasal, estornudos, congestión nasal o picor nasal. Estos síntomas se presentan generalmente durante dos o más días seguidos y persisten más de una hora.

En la rinitis alérgica la reacción suele ser inmediata cuando se expone a un alérgeno que causa alergia en el paciente.

Diferencia entre rinitis alérgica y catarro común
En la rinitis alérgica la mucosidad nasal es transparente, sale de forma continuada, como un goteo, varia a lo largo del día y dura más tiempo. El catarro, que es una infección, se acompaña de fiebre o febrícula, los síntomas persisten durante todo el día, suele durar una semana y la mucosidad es más espesa y de color.

Causas comunes de rinitis alérgica: alérgenos
Los alérgenos más frecuentes que intervienen en la rinitis alérgica y el asma son:
– los ácaros del polvo y animales domésticos (alérgenos de interior)
– los pólenes y hongos (alérgenos de exterior)
– los alérgenos laborales. Surge como respuesta a un alérgeno que se transporta por el aire y que está presente en el lugar de trabajo. Las causas más comunes son animales de laboratorio, maderas, látex, enzimas, harinas, ácaros y sustancias químicas.

Otras causas de rinitis alérgica
La causa de rinitis más habitual es la rinitis infecciosa, también conocida como rinosinusitis, que es una inflamación que afecta a la mucosa nasal y a los senos paranasales. Esta rinitis puede ser vírica o bacteriana, y según la duración de los síntomas, aguda o crónica.
Otras causas de rinitis:
– relacionada con el trabajo, que puede deberse a una reacción alérgica o a un factor irritante
– la rinitis inducida por fármacos, por efecto de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE)
– rinitis hormonales
– rinitis inducidas por alimentos
– rinitis por cambios de temperatura bruscos
– el humo del tabaco
– la humedad 
– los olores fuertes, que conocemos como rinitis vasomotora
La rinitis medicamentosa, por otra parte, es la obstrucción nasal de rebote que presentan los pacientes que utilizan descongestionantes nasales de forma crónica. En estos casos es necesario retirar el medicamento responsable y aplicar otros fármacos para tratar la rinitis.

Influencia de la contaminación en la rinitis
Los efectos agudos de la contaminación exterior en la rinitis alérgica son el aumento de los síntomas o de consultas por rinitis alérgica los días de mayor polución. La contaminación de los vehículos a motor favorece, por otra parte, el desarrollo de rinitis polínica.
Igualmente, la contaminación es una causa importante de los síntomas nasales en las personas no alérgicas.

Diagnóstico de la rinitis alérgica
El diagnóstico de la rinitis alérgica por parte de un Alergólogo se basa en la concordancia entre una historia clínica de los síntomas alérgicos y las pruebas diagnósticas mediante pruebas alérgicas cutáneas para inhalantes como ácaros, pólenes, hongos y animales. El hallazgo de pruebas positivas sin una clínica asociada no tiene ninguna utilidad, ya que muchas personas sin síntomas pueden presentar algún resultado positivo.
Cuando exista duda de si el resultado de la prueba cutánea es responsable de la rinitis alérgica se puede realizar una prueba de provocación nasal o conjuntival, que consisten en la aplicación del alérgeno sospechoso en la nariz o el ojo, con el objetivo de reproducir los síntomas referidos por el paciente.

Tratamiento para la rinoconjuntivitis alérgica
El tratamiento farmacológico de la rinoconjuntivitis alérgica se debe adaptar a los síntomas del paciente y a la gravedad de estos.

Los antihistamínicos son un tratamiento sintomático (para reducir el picor y mucosidad líquida) pero no se considera que curen la enfermedad. Por ello, parece lógico tomarlos a demanda en función de los síntomas alérgicos.

También podemos utilizar los corticoides tópicos inhalados, que  están indicados tanto en la rinitis alérgica como en la sinusitis y en la poliposis nasal. Se consideran como los fármacos más eficaces para el tratamiento de la rinitis. Resultan eficaces para reducir la congestión nasal, pero también en la disminución del prurito (picor) nasal, los estornudos y la rinorrea (secreciones). Aunque sus efectos se detectan a las pocas horas, su efecto óptimo se consigue al cabo de varios días o semanas consecutivos.

Existen otros tratamientos como descongestivos nasales, con los que hay que tener cuidado porque pueden producir rinitis medicamentosa. Y otros tratamientos menos potentes para la rinitis incluyen tratamientos locales en spray como antihistamínicos locales, anticolinérgicos, cromonas o antileucotrienos orales.

Además de la medicación para controlar los síntomas, se dispone de las vacunas con alérgenos (inmunoterapia) que, en la actualidad, es el único tratamiento específico para tratar la causa responsable de la alergia y alterar la evolución natural de las enfermedades alérgicas.

Relación entre la rinitis alérgica y el asma
La nariz es un órgano con varias funciones. La principal, probablemente, sea el acondicionamiento del aire inspirado, calentarlo y  humedecerlo, y la alteración de esta función se relaciona con la presencia o gravedad del asma.
En los pacientes con rinitis alérgica se ha comprobado aumento de la inflamación bronquial, al aplicar la sustancia que produce alergia en la nariz.
Diversos trabajos han demostrado la mejoría clínica y de la inflamación que ocurre en los bronquios tras el tratamiento de la rinitis con corticoides, antileucotrienos y antihistamínicos.
Si dejamos sin tratamiento a los pacientes con rinitis alérgica tienen más posibilidades de desarrollar asma. Y, al contrario, los pacientes con rinitis alérgicas que se tratan con vacunas para su alergia, no suelen desarrollar asma.

 

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Dermatitis de contacto explica el pediatra

Dermatitis de contacto explica el pediatra

El pediatra nos explica de la dermatitis de contacto (también conocida como irritativa) es un cuadro en el que la piel reacciona frente a una sustancia que entra en contacto con ella. Es un cuadro muy frecuente que puede verse a cualquier edad, pero que es más fácil de ver en niños pequeños y sobre todo en lactantes, ya que además de tener la piel más fina y sensible, puede producirse por sustancias como la saliva.

Esta alergia de los bebés puede verse a cualquier edad, aunque es más fácil de ver en los niños más pequeños. De hecho, una de las variedades más frecuentes y conocidas de la dermatitis de contacto es la dermatitis del pañal, muy típica de los lactantes.

Consiste en una respuesta de la piel que se produce como consecuencia del contacto, más o menos prolongado, con una sustancia que es la que desencadena el cuadro irritativo. Muchas veces la parte más complicada reside en localizar la sustancia que está produciendo el cuadro, ya que pueden ser muy variadas y además suelen ser de uso común, como jabones, cremas, el sudor o incluso la propia saliva del niño.

Causas

Parece que el origen de la dermatitis de contacto o irritativa es genético, es decir, se hereda de padres a hijos, siendo muy frecuente que haya personas en la familia que padecen o han padecido este frecuente cuadro. El mecanismo por el que se produce la dermatitis es una respuesta de tipo alérgica en la piel, que se genera al entrar en contacto con alguna de las sustancias que le producen la reacción.

Esta respuesta puede ser inmediata, pero a veces se puede demorar horas. Esto hace que en estos casos pueda ser muy complicado averiguar qué es lo que está produciendo la reacción en el niño.

Síntomas de la dermatitis de contacto

Cuando la piel del niño entra en contacto con las sustancias que le producen la irritación genera una reacción que puede manifestarse de varias formas. Lo habitual es la presencia de una lesión en forma de eccema, es decir, una mancha de color rojo intenso e inflamada, que puede picar o molestar. A veces esta zona puede estar acompañada de otras lesiones, como las pápulas (pequeñas sobreelevaciones de la piel) ó las vesículas (pequeñas lesiones de color más claro ya que contienen pequeñas cantidades de líquido).

EN cualquier caso es recomendable acudir al pediatra de su preferencia

Tipos de alergias respiratorias

Tipos de alergias respiratorias

No le ha subido la fiebre pero estornuda con frecuencia, tiene mocos acuosos, los ojos irritados y le pica la nariz. Es probable que tu hijo sufra una alergia respiratoria.

En función de su intensidad, podemos hablar de tres cuadros diferentes de alergia respiratoria: la rinitis alérgica, la tos espasmódica y el asma bronquial. Los síntomas de cada uno de ellos resultan fácilmente identificables.

LA RINITIS

Provoca estornudos, mocos claros, congestión nasal y picor de nariz. “Larinitis alérgica pica siempre. Un lactante con mocos, que estornuda y no se rasca la nariz, probablemente tenga un resfriado”, indica el alergólogo.

LA TOS ESPASMÓDICA

Se trata del primer paso al asma. Al pequeño se le cierran los bronquios y presenta tos seca, pero no llega a ahogarse.

EL ASMA

Este cuadro afecta casi al 10% de la población y es la más complicada de las alergias respiratorias: el niño que la padece tiene tos, se ahoga, jadea y respira con silbidos.

“Cuanto más grave es el asma, más síntomas hay en reposo. Cuanto más leve, más se nota al realizar ejercicios físicos”, explica el doctor Marcel Ibero.

Una vez en contacto con el alergeno, todo se desencadena casi de forma inmediata: en menos de media hora arrancan los síntomas. “Cuando se trata de una alergia producida por ácaros del polvo, lo más normal es que se manifieste por la noche.

En cambio, cuando viene provocada por el polen, los síntomas suelen notarse más a media tarde o a primera hora de la noche”, aclara el especialista.

Si se trata de una rinitis o un ataque de asma puros (es decir, sin complicaciones añadidas), bastan un par de días, una vez iniciado el tratamiento, para que los síntomas desaparezcan.

Si, en cambio, se produce una infección respiratoria adicional, el proceso se puede alargar una semana o más.

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Alergólogos Pediatras en Mérida
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Pediatras Especialistas en Alergias e inmunología pediátrica, que ejercen en la ciudad de Mérida Yucatán. México
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