PEDIATRAS EN MÉRIDA

En este Portal de pediatras en Mérida encontrara varias alternativas para el cuidado de sus pequeños. Contar con un buen Pediatra es fundamental. Es al pediatra a quien podemos recurrir para mantener la salud de los niños y asegurarse de que tengan un crecimiento saludable.

Dr. Arsenio E. Hernández Flota
Cirujano Pediatra Neonatal

Diagnóstico, cuidado preoperatorio y postoperatorio de los problemas quirúrgicos en niños y adolescentes.

Servicios:
  • Malformaciones Urinarias
  • Cirugia Laparoscopica
  • Cirugía Testicular
  • Esofagoscopia
  • Cirugía de Tórax
  • Cirugía Oncológica

chenohdez@prodigy.net.mx

Muy importante que los procedimientos quirúrgicos en pacientes de menos de 18 años sean hechos por un Cirujano Pediatra Certificado

Dra. Natalia del Carmen Negroe Ocampo
Pediatra

Ced. Med. 6811992 | Ced. Esp 8661382

Pediatría
  • Seguimiento del niño sano
  • Infecciones en vias respiratorias
  • Infecciones Intestinales
  • Vacunas
  • Reflujo esofágico en bebés
  • Control de peso

CEDIMMONT (Consultorio 1 planta alta)
Calle 50 #206 por 45 y 47
Fco. de Montejo

Dr. Roberto Campuzano Castillo
Pediatra e Infectólogo Pediátrica

ced. Ped. 5240494 | Ced. Infe. 6075100

Pediatría e Infectología Pediátrica

Calle 9 #199-C x 22 y 24
Col. García Ginerés

citas: 999 127 364

 

Dra. Ileana Alonzo Novelo
Pediatra

DGP. 1303590 | AESSA: 26229 |CMCP 13292
Hospital Star Média Merida Consultorio #627

Citas al 999 530 1077 

 

Dr. Franklin Ulin
Infectólogo Pediatra

Céd.Prof. 7198570
Ced. Pediatria 10508470
Ced. Infectopediatria 11565182

Consultorio 719, Hospital Faro del Mayab,  Calle 24 s/n, Santa Gertrudis Copó, Mérida, Yucatán

Citas 999 384 2098

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Urgencias 999 157 1619

Dr. Jorge Enrique Rubio Silveira

Pediatra Reumatologo

Ced. Prof.7948133 Ced. Ped.10188008
Ced. Reumatología11710004

Hospital Starmédica Mérida
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Dra. Teresa Magaña Garza

Pediatra Neonatóloga

Hospital Star Médica Mérida
Citas 999 9302880 ext. 2622

Dr. Juan Buenaventura Xequé Alamilla

Cirujano pediátrico

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Citas 999 109 5264 y/o 999 352 7497

9 claves para reconocer el llanto de tu bebé

9 claves para reconocer el llanto de tu bebé

Tras 9 meses de espera, la espera tan ansiada de nuestro bebé genera mil emociones, además de muchas preocupaciones. La Dra. Luzdivina García explica que en el momento de la partida a casa, siempre nota en la cara de los padres la mezcla de expresiones más allá de lo imaginable: felicidad, desconcierto… realmente es muy difícil describirlo, pero al mismo tiempo, se puede apreciar un profundo miedo de afrontar la responsabilidad de tener una vida a su cargo y acto seguido la pregunta del millón: ¿seremos buenos padres? ¿Lo haremos bien? ¿Cómo voy a entender el llanto de mi hijo?

 

¿Existe una respuesta mágica para los padres?

La doctora explica que los padres le miran atentamente en espera de la respuesta mágica que no existe, en ese momento solo queda tranquilizarlos. Ser padres es una responsabilidad para toda la vida que se adquiere desde el primer momento en el que se toma la decisión de tener un hijo. Además, este papel nunca acaba, la vida de los padres girará en torno al nuevo miembro de la familia. Habrá épocas mejores y otras peores pero lo principal es aprender el lenguaje del bebé, conocer su llanto, que a la larga no es tan difícil. Existe una unión más allá de lo comprensible entre padres y bebés, un sexto sentido o un instinto que hace que sepan cada una de sus tonalidades, ritmos y frecuencias junto con su expresión corporal, lo que nos guía a entender su lenguaje.

¿Por qué llora mi bebé?

Generalmente, las causas son simples, solo quieren satisfacer sus necesidades básicas, el hambre, el sueño, el cambio de pañal etc. Aunque también puede significar que algo no está bien.

Es necesario recordar que los pequeños han estado 9 meses en un ambiente controlado, oscuro, tranquilo, a una temperatura constante y protegido, donde el único sonido son los latidos del corazón de mamá. Además, hay que tener en cuenta que cada bebé tiene su temperamento, por lo tanto, algunos son más tranquilos mientras que otros son más exigentes y llorones.

 

Claves para reconocer el llanto de tu bebé

Es necesario crear un ambiente que sea adecuado para el bebé, de esta manera la transición será más placentera. Algunas ideas son poner una luz tenue en su habitación, la temperatura alrededor de 24ºC, utilizar pijamas de algodón y evitar sonidos fuertes. Además, se pueden utilizar mantas especiales que los envuelvan como unas orugas, para que se sientan tan protegido como cuando estaban en el útero. Una vez que ha garantizado su comodidad, se pueden identificar los diferentes llantos:

  • Hambre: si el bebé tiene hambre se muestra inquiero, girando la cabeza de un lado a otro en la búsqueda de alimento. Después comienza un lloriqueo leve que irá creciendo de intensidad y frecuencia y terminará cuando coma. Si están desesperados, pueden coger el pezón, succionarlo, soltarlo y vuelven a alimentarse.
  • Cambio de pañal: se siente incómodo por la humedad y este llanto aparece súbitamente, pasando de dormir a llorar.
  • Calor o frío: a veces con la necesidad de proteger a nuestros bebés cometemos el error de vestirlos con demasiada capas de ropa. Los bebés regulan muy mal la temperatura y si los abrigas mucho, su temperatura puede elevarse simular una fiebre, o por el contrario, puede tener una hipotermia. Si este es el caso él bebe estará todo el tiempo incomodo, lloriqueando, no duerme cómodo…. Asegúrate que la habitación tiene una temperatura entre 23 – 25ºC y vístelo solo con un pijama de algodón, igual que utilizarías tú.
  • Estrés: Recuerda que tu bebe tiene una unión especial contigo y si tu estas estresada o cansada, tu bebe lo va a percibir. Trata de descansar y alimentarte bien en los pocos momentos que al principio el bebé está dormido y el momento que él te requiera trata de estar lo más relajada posible, sino te enfrentaras a un llanto fuerte constate y difícil de controlar…. si te llega a suceder, pide relevo por unos minutos, tranquilízate, y de nuevo acércate al bebe, colócalo en tu regazo y haz movimientos suaves.
  • Cólicos: si un bebe sufre de cólicos está inconsolable, el llanto de dolor es estridente y muy importante, hay que fijarse en la postura del bebe, siempre pone las piernecitas en posición fetal, sobre el abdomen.
  • Reflujo: La sospecha que un reflujo es la causa del llanto es que siempre está asociado a después de las comidas. El bebé puede o regurgitar la leche o hacer el gesto que está tragando todo el tiempo y a veces adquirir la postura de puente. – Cuando necesita contacto físico: normalmente es un llanto que no es muy fuerte y que termina cuando mamá lo coge en brazos, lo pone en su regazo y le habla. Cuando lo pone junto al pecho reconoce los sonidos del corazón y es aquí cuando se tranquiliza.
  • Chupete: el reflejo de succión es normal en todos los bebes, pero hay niños que lo tienen más exacerbado y, a pesar de haber comido y cambiarles los pañales, está lloroso y muy inquieto y se calma inmediatamente cuando le colocas el dedo, pezón o un chupete en la boca.
  • Alergias o intolerancias a alimentos: se engloban en llantos no fisiológicos o normales y existe una explicación funcional, te darás cuenta que este llanto persiste a pesar de haber saciado todas sus necesidades, no hay explicación, puede o no estar acompañado de otros síntomas como erupciones en la piel o evacuación sanguinolentas, gases, abdomen globoso… Las causas más frecuentes son una intolerancia a la lactosa o la alergia a la proteína de leche de vaca, entre otras.
  • Llanto persistente e inexplicable: Si tú bebe llora constantemente a pesar de haber garantizado todas sus necesidades, deja de comer, dormir o no se comporta como habitualmente lo hace, debes acudir a la consulta de tu Pediatra.

 

Al final la recomendación es visitar a su PEDIATRA o en su defecto visitar nuestro sitio web https://pediatrasenmerida.com/pediatria/ para encontrar el especialista que mejor se adapte a sus necesidades.

9 claves para reconocer el llanto de tu bebé

La importancia de la leche materna

El Dr. Vicente Molina Morales es pediatra y pertenece a Top Doctors. A continuación nos hablará sobre lactancia materna.

 

El Departament de Pediatria del Instituto Universitario Quirón-Dexeus pretende prestar una asistencia integral en la infancia y la adolescencia. Eso quiere decir que abarcamos desde la época pre-natal, haciendo consultas con los obstetras hasta la atención al recién nacido, unidad neonatal de cuidados intensivos, urgencias hospitalarias, ingresos hospitalarios y después una asistencia muy amplia en consulta externa donde además de diez pediatras trabajan especialistas en diferentes áreas de la pediatría desde la odontología hasta la psiquiatría y la psicología con la idea de poder dar una asistencia integral de la máxima calidad.

¿Por qué es tan importante la lactancia materna?

La leche materna o humana es muy importante porque es leche de la misma especie y, por tanto, no introduce proteínas extrañas en la alimentación del bebé. Porque está demostrado que protege de infecciones durante los primeros meses de vida. También es muy probable que proteja de infecciones en la vida adulta: diabetes, obesidad… Y finalmente, porque favorece un vínculo muy estrecho, muy especial, entre la madre y su bebé.

 

¿Cuál es la mejor manera de hacerlo?

Aunque la lactancia materna es un acto muy natural y debería ser muy fácil, no siempre lo es. Un 25% de primeras lactancias son difíciles de instaurar. Es esencial conseguir una buena postura de agarre al pecho y efectuar siempre horario de demanda al principio para que la producción de leche de la madre se adapte bien a lo que necesita el bebé. Y para eso, es muy importante tener un buen apoyo al inicio de la lactancia, profesionales o gente especializada para ello.

 

¿Cuánto tiempo se debe dar el pecho?

La respuesta fácil sería: “cuanto más mejor”, pero finalmente es el tiempo que la madre pueda y quiera. Teniendo claro que cualquier tiempo de lactancia materna es aconsejablepor corto que sea. La recomendación estándar es intentar hacer seis meses de lactancia materna en exclusiva y después prolongarla junto con otros alimentos hasta los 12, 18, 24 meses.

 

¿Qué es la crisis de los tres meses?

En el transcurso de la lactancia, hay momentos en los que el bebé y la madre se desajustan. Bien sea por que el bebé al hacerse mayor aumenta sus necesidades, bien sea porque la producción de la madre fluctúe y disminuya un poco y en ese momento el recién nacido lo que hace es aumentar su demanda hasta que se equilibran. Eso también lo conocemos como “crisis de crecimiento”. Es importante saber que eso existe para no desorientarse cuando ocurra y para permitir que de nuevo, hacer un horario demanda restablezca el equilibrio. Por otra parte, a medida que el bebé se hace mayor cambia su patrón de amamantamiento, tiende a hacer tomas mucho más cortas, pero que le sacian igual  y un poco más espaciadas o frecuentes y ese cambio de comportamiento también a veces desorienta es completamente normal.

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9 claves para reconocer el llanto de tu bebé

Bronquitis recurrentes en niños menores de 3 años

bronquitis en niños pediatra

Es común que los niños menores de 3 años tengan sibilancias o “pitos”. De hecho, son un motivo frecuente de consulta en Pediatría. Hasta el 30% de niños tienen sibilantes en algún momento de su vida. La frecuencia ha aumentado en los últimos de manera considerable y, en menores de 6 años, ha pasado de 6% a 10%.

Se presenta con cuatros de:

  • tos recurrente
  • dificultad respiratoria
  • ahogos repetidos que obligan a acudir al servicio de urgencias
  • “pitos” o sibilancias que los padres oyen sin necesidad de la auscultación pediátrica

Los especialistas de los servicios de emergencias de los hospitales lo diagnostican, en el informe de alta, como bronquitis obstructiva o bronquitis sibilante, bronquitis asmatiforme o, a veces, crisis de asma infantil.

Las preguntas que suelen hacerse los padres son tres, fundamentalmente: a qué se deben las sibilancias, qué puedo hacer para evitarlas y si su hijo, cuando sea mayor, será asmático.

 

A qué se deben las bronquitis

Los virus de los resfriados suelen ser la causa desencadenante más habitual de las bronquitis con “pitos” o sibilantes. El bronquio sufre una inflamación más o menos persistente y esto se traduce en tos, dificultad para respirar y broncoespasmo.

El pediatra excluirá que el niño no tenga causas conocidas de sibilantes recurrentes de origen conocido como:

  • malformaciones congénitas del bronquio o pulmón
  • enfermedad pulmonar crónica
  • fibrosis quística
  • anillos vasculares que compriman la tráquea o los bronquios
  • bronquiectasias o dilataciones anormales del bronquio
  • reflujo gastroesofágico
  • cuerpo extraño bronquial tras episodios de atragantamiento con alimentos u otros objetos
  • inmunodeficiencias
  • anomalías de los cilios bronquiales

 

Qué hacer para evitar las bronquitis y tratamiento

El pediatra debe practicar un estudio cuando el menor tenga más de tres crisis de bronquitis obstructivas diferentes.

Puede estar indicado practicar un RX Torax, un test de sudor, analítica de sangre, estudios alergológicos en mayores de 3 años (Prick-test en antebrazo) y otras exploraciones, según intensidad, frecuencia y complicaciones de las bronquitis.

Según los síntomas, los resultados analíticos y las exploraciones practicadas, se realiza un diagnóstico del fenotipo de cada niño. No todos los niños que reciben el famoso nebulizador inhalado son iguales. Y, aunque para el tratamiento de crisis se aplica el salbutamol inhalado, a veces se indican corticoides orales en ciclos cortos y antibióticos si hay sobreinfección respiratoria.

El tratamiento preventivo no siempre será igual. Puede estar indicado un tratamiento preventivo con un determinado medicamento por vía oral, pero otras veces también los corticoides inhalados, o la combinación de ambos. También en ocasiones se hacen asociaciones distintas y alguna vez ninguna, ya que existe la posibilidad de que no respondan a la terapéutica preventiva. En estos casos la solución pasa por evitar los resfriados y, en algunos casos, solo se logra si dejan de asistir a la guardería.

El pediatra debe valorar de forma individual cada caso, ayudando mucho a los padres en el estudio, valoración y comprensión de lo que le ocurre al menor. No se deben ni pueden comparar unos niños con otros. Asimismo, debe hacerse un seguimiento y calendario de sucesos y respuestas al tratamiento, así como a la prevención.

 

Mi hijo tiene bronquitis: ¿será asmático de mayor?

Existen cinco estudios de seguimiento de niños desde que son recién nacidos hasta la edad adulta. Esto ha permitido definir 4 fenotipos o formas clínicas de niños con sibilancias recurrentes, lo que nos permitirá saber si el niño/a sufrirá asma cuando alcance la edad adulta:

1) Sibilantes procesos transitorios. Los niños presentan “pitos” durante el primer año de vida. Puede ser antes de una bronquiolitis o tras esta (si es después de la bronquiolitis por virus respiratorio sincitial de los inviernos las presentan con más frecuencia). Tienden a desaparecer la mayoría a los 3 años pero otras persisten hasta los 6 años. Suelen ser niños no atópicos y sin antecedentes familiares o personales de atopia (predisposición genética a la alergia). En este grupo son factores de riesgo el tabaquismo de la madre durante el embarazo, ser de sexo masculino, la prematuridad, la presencia de hermanos mayores y la asistencia a guardería, que facilita la transmisión de infecciones virales.

2) Sibilantes recurrentes persistentes en niños no atópicos. Se manifiestan durante el primer año de vida, muchas veces después de la bronquiolitis por virus respiratorio sincitial y pueden persistir hasta el momento en que el niño/a alcance la pubertad. Afecta de igual forma a niños que a niñas, que no suelen tener alergias demostrables y su hiperreactividad bronquial mejora con la edad. La función pulmonar en la espirometría es normal.

3) Sibilantes en niños atópicos o alérgicos. Suelen empezar después del año de vida y, en algunos casos, después de los 3 años de edad. Predomina en el sexo masculino. Los estudios por el alergólogo son positivos y, muchas veces, los niños tienen también dermatitis atópica y/o alergia a los alimentos, sobre todo al huevo. Asimismo, hay antecedentes familiares de atopía, con mayor frecuencia en la madre. La función pulmonar puede alterarse con el tiempo y debe practicarse espirometría periódica si sufren bronquitis obstructivas recurrentes.

4) Sibilantes recurrentes intermitentes y graves. Se da en niños menores de 3 años o lactantes (menores de un año) con crisis importantes de bronquitis que obligan a acudir a urgencias con frecuencia, son ingresados a menudo y, en los periodos entre crisis, están sin síntomas y hacen vida normal. Suelen ser niños alérgicos con antecedentes de dermatitis atópica, alergia al huevo y pruebas cutáneas positivas a neumoalérgenos. Sería similar al grupo anterior pero en los menores de 3 años existe un índice predictivo para tomar más en serio las sibilancias recurrentes. En este sentido, debe valorarse si existe asma en alguno de los padres (sobre todo la madre) o dermatitis atópica, además de rinitis alérgica en el niño, sibilantes que no ocurran tras los resfriados y análisis sanguíneo con eosinofilia de más del 4%. Los cuadros deben ser evaluados por un alergólogo y/o neumólogo infantil, además del seguimiento de las crisis por parte del pediatra.

Por otra parte, existen otros fenotipos que se han ido conociendo con los años. Así, hay niñas que inician sus crisis durante la adolescencia. En otros casos hay niñas que inician episodios de asma con el esfuerzo, al hacer ejercicio físico, sobre los 8-10-12 años. Asimismo, hay esquiadores que solamente tienen crisis cuando están resfriados y hacen esfuerzos en el ski nórdico en determinados días, con un grado de humedad y frío concretos.

Según la edad, el sexo, la predisposición genética, la exposición ambiental y los antecedentes personales y familiares aparecen fenotipos variables con el niño y en el tiempo. Los niños menores de 3 años preocupan más debido a su corta edad y el inicio tan precoz, durante el primer año de vida. El asma sigue siendo una enfermedad con muchos interrogantes.

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Dolor abdominal en niños, ¿síntoma de alguna patología?

El dolor abdominal en el niño es una alteración muy habitual y se puede desencadenar por muchos factores. A los pediatras nos preocupa, sobre todo, el dolor que se produce de forma aguda con afectación del estado general, de localización en la parte lateral inferior derecha del abdomen, ya que podría corresponder a un cuadro apendicular que precisaría tratamiento quirúrgico inmediato. Esto, afortunadamente, es lo menos habitual, pero que siempre se debe descartar ante un dolor abdominal.

La mayoría de los dolores abdominales en el niño son  recurrentes en el tiempo, de predominio matinal y localización periumbilical, que corresponden a varias posibles patologías o alteraciones que comentaremos posteriormente.

Por otro lado, no debemos olvidar la presencia de un dolor abdominal que puede acompañar a una neumonía o una amigdalitis. Esto es frecuente, por lo que no debemos de ceñirnos al abdomen del niño para buscar el diagnóstico.

 

Dolor abdominal en niños, ¿se debe a alguna patología?

Los dolores abdominales nunca deben menospreciarse, ya que pueden corresponder a una patología importante, y es por ello que nunca estamos tranquilos hasta que no tenemos la causa concreta de dicho dolor. Lo normal es que corresponda a una patología banal pero el pediatra no se debe confiar, sobre todo ante un dolor agudo, ante la presencia de un abombamiento abdominal con defensa muscular a la exploración y, en especial, ante la presencia de una masa abdominal palpable.

Tema aparte y que sí que debe mencionarse son los cólicos del lactante, que son dolores que afectan a los niños de entre 4 y 12 semanas de vida, y que se manifiestan con un dolor agudo abdominal con llanto e irritabilidad. Suelen producirse al final del día o durante la noche, estando el niño perfectamente durante el resto del día y presentando una buena curva ponderal. Esta alteración, en muchos casos, significa frustración para el pediatra, pues el tratamiento a veces no es efectivo y para los padres es preocupante, ya que ven a su hijo llorando sin parar sin poder consolarle. Afortunadamente, esta alteración la cura el tiempo y en pocas semanas desaparece sin más.

 

Consecuencias del dolor abdominal en los niños

El dolor abdominal a todas las edades es, en muchos casos, invalidante. En el lactante ocasiona una alteración en el sueñoirritabilidadrechazo del alimento, etc. En el niño mayor ocurre lo mismo, ya que si es un cuadro agudo el niño muestra un aspecto de verdadera enfermedad y tiene que ser revisado de forma urgente por el pediatra. En el caso de los dolores recurrentes, la afectación es menor pero en el periodo álgido hace que el niño manifieste una actitud triste y molesta que le condiciona el quehacer diario. El sueño es raro que se afecte, ya que estos dolores abdominales recurrentes suelen aparecer por la mañana o a lo largo del día.

 

Cómo abordar el dolor abdominal

El diagnóstico del dolor abdominal es fundamental. Si es un dolor agudo el primer diagnóstico será sospechar un abdomen agudo ocasionado por una apendicitis. En este caso la clínica, la exploración abdominal, la analítica de sangre y la ecografía abdominal son las claves para el diagnóstico y poder aplicar el tratamiento quirúrgico indicado.

Además del abdomen agudo, una amigdalitis o una neumonía pueden ocasionar un dolor abdominal en un momento determinado, por lo que habrá que explorar siempre las amígdalas del niño y realizar una auscultación pulmonar a conciencia que podemos apoyar con una radiografía de tórax para descartar la presencia de una infiltración pulmonar.

En el caso del dolor abdominal crónico y recurrente, el abordaje diagnóstico debe ser muy reglado e incluirá una anamnesis detallada del dolor, de la intensidad del mismo, de cuándo aparece y si se relaciona con algún alimento o situación, como puede ser el estrés o el estreñimiento.  En segundo lugar, se deberá realizar una exploración detallada del niño con palpación y percusión del abdomen para descartar la presencia de una masa, de heces retenidas, de defensa muscular. Es fundamental situar el dolor en el abdomen, ya que la zona en la que se produzca nos va a dar mucha información: debemos valorar la zona anatómica afectada, que puede ser el estómago, el intestino, la vejiga urinaria, los ovarios, etc.

Desde el punto de vista diagnóstico, se deberá hacer un estudio analítico de sangre que incluya un hemograma y una fórmula leucocitariapruebas hepáticas, determinación de IgE especifica de leche de vaca y determinación de los anticuerpos específicos de la intolerancia al gluten. Una analítica de orina es fundamental, ya que una infección urinaria puede cursar con esta alteración. En las heces se determinará la presencia de algún tipo de bacteria o virus; un estudio parapsicológico es fundamental, ya que muchas infestaciones en la infancia cursan con dolor de abdomen. En las heces también se valoran las grasas totales que están aumentadas en caso de una intolerancia a la lactosa, y la posible existencia del antígeno del Helicobacter Pylori, que se manifiesta en la infancia con dolor abdominal recurrente. Finalmente, la ecografía abdominal será obligatoria y podrá informar sobre la existencia de una adenitis mesentérica o de una alteración en los ovarios de las niñas que justifiquen dicha molestia.

 

Tratamientos para el dolor abdominal

El tratamiento, como es lógico, irá encaminado a solucionar la causa. En este sentido, se aplicará tratamiento quirúrgico en caso de abdomen agudo por una apendicitis o un cuadro tumoral. En caso de una amigdalitis, neumonía, infección de orina o presencia de Helicobacter Pylori, se aplicará tratamiento antibiótico, aunque en este último caso se deberá hacer una endoscopia y más pruebas por parte del gastroenterólogo pediátrico antes de iniciar el tratamiento.

Si existe alguna relación con algún alimento, se deberá evitar de la dieta; si existe intolerancia a la leche o la lactosa, deberá sustituirse, y si la intolerancia es hacia el gluten, se deberá eliminar de la dieta del niño. Además, es fundamental solucionar el estreñimiento que, en muchos casos, es la causa de esta dolencia.

Por otra parte, los cuadros parasitarios deben tratarse con la medicación adecuada. Finalmente en algunos casos, el dolor abdominal se debe a un problema psicológico que lo desencadena y, en ese caso, la intervención del psicólogo es fundamental para abordarlo.

 

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9 claves para reconocer el llanto de tu bebé

Alimentación adecuada para niños

La alimentación ideal para los niños

Está claro que los niños son los adultos del futuro, motivo por el cual sentar las bases de una buena alimentación en la infancia va a suponer unos adultos mas sanos en las nuevas generaciones. Esto se puede conseguir por dos caminos uno por un niño sano y bien alimentado forja la base de un adulto sano y también porque un niño educado en buenos hábitos nutricionales se acompaña de una persona educada en la base de buenas costumbres y hábitos de vida ayudando a crear un adulto con un comportamiento saludable que será capaz de transmitir sus buenos hábitos a las siguientes generaciones.

La alimentación ideal en la infancia es una dieta equilibrada variada y completa, de forma que aporte los los nutrientes necesarios para el desarrollo y crecimiento de los niños.

La tan comentada «dieta mediterránea» es muy saludable porque es rica en alimentos básicos muy recomendables como pueden ser entre otros, el aceite de oliva, las legumbres, frutas, verduras, además del pescado, carnes o embutidos como el jamón ibérico.

 

  • ¿Hay alimentos que ayuden a potenciar la memoria?

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Realmente no hay ningún alimento específico conocido que mejore la memoria. Lo cierto es que hay nutrientes que se consumen en la actividad neuronal y que su déficit se manifiesta con trastornos de memoria, como es el caso de la anemia por déficit de hierro, cuyos síntomas incluyen entre otros el cansancio y los fallos de memoria. También influyen en la memoria otros minerales como el fósforo, magnesio, selenio, y los ácidos grasos insaturados. Todos estos nutrientes se pueden encontrar en los cereales, verduras rojas y verdes, y en los furos secos.

 

  • Alimentos para niños, ¿cuáles ayudan a aumentar resistencia y energía?

Los alimentos considerados como plásticos o energéticos son las proteínas. Los huevos son el alimento más completo en vitaminas, minerales y nutrientes energéticos. El pescado también es una buena fuente de proteínas sana y recomendable en la dieta, pero habitualmente las fuentes más utilizadas son la carne, la leche y sus derivados.

Una característica importante y recomendable de la dieta mediterránea es el aporte de proteínas vegetales con las legumbres, gran fuente de energía con proteínas, minerales y fibra.

 

  • ¿Cómo influye la dieta en el desarrollo de la creatividad?

 

La creatividad se desarrolla a través de la educación de los niños pero se puede estimular con la alimentación si se les enseña a utilizar la imaginación tanto a la hora de elaborar una receta, combinando los alimentos con distintos sabores, texturas, colores; como en el momento de la presentación del plato elaborado, haciéndolo más interesante y atractivo a la vista, haciendo dibujos y figuras divertidas para ellos.

 

  • ¿Desayunos saludables para niños, ¿qué deben incluir?

 

Se ha demostrado en estudios científicos que el desayuno es una de las principales comidas del día y debería contener entre el 25 y el 35% del aporte nutricional diario. Hay evidencias de que un desayuno adecuado contribuye en la mejora del rendimiento escolar. Para hacer que el desayuno sea saludable, se necesitan varios tipos de nutrientes básicos, como los hidratos de carbono, que aportan las frutas (mejor naturales y frescas que zumo envasado), y los cereales (mejor si son integrales y variados).

Otro básico son los alimentos plásticos con aporte de proteínas, como pueden ser la leche y sus derivados (yogures y quesos frescos, que puede ser leche de vaca, de soja, vegetal o hidrolizada). Si se quiere hacer un desayuno más consistente, se puede añadir el huevo como aporte nutricional completo.

 

  • El bocadillo del recreo, ¿es un complemento del desayuno? ¿Qué es lo ideal para llevar al cole?

 

El bocadillo del recreo de la mañana sirve para completar el desayuno. Hay niños que desayunan mal debido a que tardan en entrar en marcha o les agobia el desayunar con prisa o bajo presión, incluso hay algunos se levantan sin apetito. Motivo por el cual el bocadillo de la mañana puede ayudar mucho a los niños que tienen estos problemas. Podrían tomar alimentos más variados, como derivados de la leche, zumos naturales, frutas o barritas de cereales. El tipo de complemento al desayuno depende del horario del almuerzo, de la actividad física que desarrolla, de la época del año y de las edades de los niños.

 

  • Y la merienda, ¿le damos la importancia que tiene? ¿Debe variar en función de si los niños hacen o no actividades extra escolares?

 

La merienda es más importante de lo que parece, casi sería mas recomendable una merienda cena fuerte y luego una cena más ligera. Se recomienda que la merienda aporte del 15 al 20 % del valor calórico total de la dieta del día. Hay que tener en cuenta que el almuerzo en el horario escolar es bastante temprano y si no han comido muy bien en el almuerzo escolar, salen del colegio con mucho apetito. Este es el momento de aprovechar para aportar los nutrientes que les puedan haber fallado a lo largo del día. Un buen bocadillo de pan con tomate y jamón, de queso con anchoas, bonito con tomate, cremas de queso frescos con aceitunas, y algo de fruta pueden ser una estupenda merienda, siempre mejor que las bollerías industriales.

Diferencias entre las necesidades nutricionales de los niños, los adolescentes y los adultos.

Las necesidades nutricionales se suelen medir en calorías por día. Un niño dependiendo de la edad puede necesitar de 1200 a 1800 kcal/día. El adolescente que está en pleno crecimiento y desarrolla mayor actividad física suele necesitar, según sea mujer o varón, alrededor de 1800 – 3000 kcal/día. En cambio, para los adultos que hacen una vida más sedentaria y necesitan menor aporte calórico, también es variable con el sexo y la edad. Se calcula como recomendable una dieta 1800 a 3000 kcal/día. Siempre se considera que la dieta hay que individualizarla para cada caso.

 

  • Errores más comunes en la alimentación infantil

 

El error más común es el uso de los alimentos llamados basura, porque no aportan ningún nutriente beneficioso y son calorías vacías. Éstas se encuentran en las bebidas edulcoradas como refrescos o zumos, la bollería industrial, aperitivos y fritos industriales, así como en alimentos que contienen saborizantes y conservantes. Estos tipos de alimentos son desanconsejados tanto en niños como en adultos.

Otro error frecuente en nuestro medio es la dieta con exceso de proteínas, cuando lo que debería abundar son las frutas y verduras.

 

  • ¿Los niños y adolescentes beben suficiente agua?

 

Las necesidades de líquidos al día en el niño están por encima del litro de agua al día, en el adolescente y adulto la necesidad está alrededor de 1’5 a 2 litros diarios. El aporte de líquidos y agua llegan también a través del contenido de agua de los alimentos.

La cantidad recomendada de agua al día es del 75% del aporte del total de líquidos del día. Debido a esto, lo recomendable es comer con agua y después de hacer deporte y con el aumento de la actividad física, o si hace mucho calor hay que dar un aporte suplementario de agua, incluso de agua con iones como el que aportan los sueros o las bebidas isotónicas.

 

  • ¿Qué alimentos deberíamos excluir de la dieta de los niños?

 

En las dietas infantiles y las de los adolescentes debemos excluir el alcohol y los excitantes. Otro tipo de alimentos que debemos de procurar evitar en las dietas son los alimentos basura con calorías vacías y conservantes o savorizantes no saludables. Que les alerta el apetito y favorece la obesidad.

 

  • ¿Qué se entiende exactamente por ración?

 

Una ración es una porción de alimento o de un nutriente que varía según el objetivo a cumplir en la dieta. Por ejemplo, la ración de carne o pescado recomendada en la dieta de un niño de 1 a 2 años es de 50 a 75 gr diarios, y en el adolescente la ración recomendada sería de 120 a 150 gr diarios.

Hoy en día en los colegios le enseñan a «Comer sano» y una forma fácil de hacerlo entender es con la «Regla de las 5 raciones». Ésta consiste en que la recomendación en fruta y verdura en una dieta saludable es de 5 raciones al día, repartidas de dos formas: 3 raciones de fruta y 2 de verdura o la alternativa de 2 de fruta y 3 de verduras al día. En este caso una ración de fruta es una pieza como puede ser una manzana o un plátano y la ración diaria de verdura pesada en crudo es de 150 a 200 gr, que se puede repartir y tomar en ensaladas, como plato principal, en cremas o sopas o también como guarnición.

 

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9 claves para reconocer el llanto de tu bebé

El cólico del lactante

El cólico del lactante es más frecuente en los primeros hijos

A pesar de que habrá días que los padres se puedan llegar a desesperar por el llanto del bebé lactante que tiene cólico, la verdad es que deben estar tranquilos ya que el cólico del lactante no es una enfermedad, sino que es una “situación” en la que un bebé, que está sano y bien alimentado, puede llegar a tener un llanto intenso al menos durante tres horas al día, tres días a la semana durante por lo menos tres semanas. Los especialistas en Pediatría afirman que es importante dejar claro que el cólico del lactante es un proceso benigno y autolimitado en el tiempo.

La causa más frecuente que provoca que un bebé de pocos días de vida llore es, seguramente, el hambre; por ello cuando coma se calmará. No se piensa que el bebé pueda tener un cólico del lactante hasta que no sea un poco más “mayor”, ya que suele aparecer a partir de la segunda semana de vida.

El cólico del lactante puede persistir durante el primer trimestre y durar hasta los cuatro meses de vida. La mayor frecuencia de llanto se encuentra alrededor del mes y medio de vida.

colico del lactante

Causas del cólico del lactante

Existen diversas teorías en relación a los cólicos del lactante: estimular demasiado al bebé, falta de rutina en su día a día, ansiedad de los padres ante el llanto del bebé, aparato digestivo inmaduro del bebé que se traduce en una mayor facilidad del intestino para tener espasmos, dificultad para eliminar gases y alteraciones en la flora intestinal, entre otras.

Un dato interesante es que el cólico del lactante es más frecuente en los primeros hijos, por lo que también se baraja la teoría de ansiedad e inexperiencia de los padres ante el llanto del bebé.

En cuanto a la dieta, parece claro que la lactancia materna favorece la prevención del cólico del lactante. Aunque es poco frecuente, la intolerancia a las proteínas de la leche de vaca podría ser un desencadenante de ello.

Una vez descartadas las posibles causas orgánicas del llanto del bebé, el pediatra informará sobre la benignidad del proceso y su evolución hacia la desaparición de manera espontánea en unas semanas. En algunas ocasiones, como ya se ha comentado, el pediatra puede aconsejar realizar una prueba dietética retirando las proteínas de la leche de vaca de la dieta de la madre. También se está estudiando el uso de probióticos en la prevención del cólico, aunque actualmente no hay ninguna evidencia científica.

 

¿Se puede evitar el cólico del lactante?

Un buen consejo para prevenir y calmar el cólico del lactante es envolver bien al bebé con una tela fina y suave (algunos bebés preferirán no estar tan envueltos), cogerlo en brazos, ya sea de lado, verticalmente o sobre su barriga, cantarle suavemente una melodía repetitiva mientras se balancea con cuidado de manera rítmica poniéndole un chupete o simplemente un dedo o el pecho de la madre. También es recomendable en esta situación dar un poco de calor en la zona de la barriga del lactante, ya sea realizando un suave masaje o bien poniendo una toallita tibia en su zona abdominal.

El bebé se calma más fácilmente en los brazos de sus padres. Esto es algo completamente normal y no es un signo de que esté mimado o malcriado. Cogerlo a menudo puede participar en la prevención del llanto. También ayuda favorecer la eliminación de los gases después de las tomas e intentar vaciar completamente el pecho para favorecer que tome la leche con más grasa que asegure que el bebé se sienta más saciado.

 

 

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9 claves para reconocer el llanto de tu bebé

Uso de antibióticos en niños

Cuándo (no) debemos dar antibióticos a los niños

Como cualquier otro fármaco, los antibióticos pueden estar no exentos de efectos secundarios. Los más frecuentes son los del tubo digestivo, que se pueden manifestar a través de vómitos o diarrea.

En algunas ocasiones, y determinadas circunstancias, como pueden ser infecciones víricas como la mononucleosis, se dan las condiciones para que pueda surgir un exantema sin que necesariamente sea por alergia al fármaco. En otras ocasiones, y a causa de la alergia al medicamento, pueden aparecer exantemas relacionados con urticaria.

 

¿Cuándo se puede recetar antibióticos a un niño?

Sería fundamental recetar antibióticos a un niño cuando es evidente que la infección que padece está causada por un agente bacteriano (susceptible de ser tratado con antibiótico).

La elección del antibiótico siempre va a tener lugar en función de cuál es el bicho que se sospeche, lo cual, a su vez, tendrá que ver con el órgano o aparato afectado. Es por eso por lo que los protocolos se establecen en función del tipo de patología, indicando los antibióticos en función de qué tipo de infección tiene y, por tanto, cuál son los agentes infectantes más frecuentemente implicados.

manos madre hijo

En caso de tener certeza del microorganismo, la elección del antibiótico es más sencilla ya que se elige en función del mismo y de la sensibilidad al antibiótico.

Por otro lado, no siempre hay que recetar antibiótico, al contrario; por estadística las infecciones víricas son mucho más frecuentes, sobre todo en edades tempranas de la vida. Los antibióticos no curan infecciones víricas, por tanto, en aquellos casos en los que se sospeche infección de este tipo, lejos de que no van a resolvernos el problema, pueden tener efectos secundarios como se dijo antes. En estos casos es evidente que no se deben recetar antibióticos.

La creencia entre muchos padres de que las infecciones causadas por los virus al final si no se tratan se convierten en infecciones bacterianas es errónea. Lo que los padres deben saber es que existe la posibilidad de una coinfección, es decir, pueden coexistir dos microrganismos infectantes al mismo tiempo; uno viral, otro bacteriano.

Igualmente, lo de que las infecciones inicialmente víricas pueden sobreinfectarse por otro gente bacteriano, no puede prevenirse, es decir, podría suceder que una gripe se me complique con una neumonía. El hecho de iniciar tratamiento antibiótico frente a una bacteria que puede sobreinfectar un cuadro viral, no se ha demostrado que pueda evitarlo, al contrario, puede seleccionar cepas bacterianas en resistentes a ese antibiótico, y por tanto, inutilizar el mismo en caso de que venga sobrevenida dicha sobre sobreinfección.

Las infecciones tanto de oído como de garganta tienen diferentes agentes causantes a las diferentes edades, lo cual tiene que ver con la madurez del sistema inmunitario, así como la memoria inmunológica del niño, que ya ha padecido determinadas infecciones anteriormente. En este sentido, por debajo de los dos años son muy raras las infecciones bacterianas de garganta, por lo que se hace difícil prescribir antibiótico para este tipo de patología. No obstante, actualmente disponemos de tests rápidos que en caso de duda en la misma consulta pueden evidenciar la presencia de determinados agentes bacterianos y, por tanto, indicar, si es preciso, administrar antibióticos. Del mismo modo, y en contraposición, las otitis por debajo de los dos-tres años suelen tener un agente infeccioso bacteriano y, por tanto, ser más susceptibles de necesitar tratamiento antibiótico, que en niños mayores, en los que existe bastante evidencia que demuestra que muchas de ellas se resolverán a pesar de no dar ningún tipo de antibiótico.

 

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9 claves para reconocer el llanto de tu bebé

Cómo evitar la obesidad infantil

El sobrepeso infantil ha aumentado bruscamente en apenas dos décadas. Actualmente más del 30% de los niños lo padecen y de ellos un 10% son obesos. Se calcula que el 80% de estos niños seguirán siendo obesos el día de mañana, convirtiéndose en uno de los problemas de salud pública del siglo XXI más alarmantes.

 

Los hábitos de vida, principal causa de obesidad

 

Si bien es cierto que alrededor de un 30% de estos casos puede tener un componente genético, la culpa del 70% restante la tienen los malos hábitos de vida de sedentarismo, abandono de la actividad física y el desconocimiento de unas normas básicas de nutrición con una ingesta descontrolada de productos ricos en refinados y grasas saturadas y el abuso de distintos tipos de azúcares.

 

Agentes que intervienen en la obesidad infantil

Aunque el principal problema con la comida actualmente es que ya no se prepara a partir de ingredientes naturales, echar la culpa a la industria no sirve para excusar al resto de protagonistas de la alimentación, que podríamos dividir en tres sectores: Familia, Escuela e Industria alimentaria.

 

La familia, clave en prevenir la obesidad infantil

El tratamiento preventivo de esta situación empieza en el periodo de lactancia y la leche materna como mejor aliada para reducir el riesgo de obesidad infantil.

Pero, ¿Qué ocurre a partir de entonces? ¿Cuántas comidas se realizan correctamente: en horas pautadas, sentados alrededor de una mesa masticando y no engullendo, charlando de cómo ha ido el día, con primero y segundo plato cocinados en casa?

Al recurrir a los alimentos precocinados en el microondas, una parte importante de la industria alimentaria mencionada anteriormente añade ceros a su cuenta de resultados. No sería del todo justo culparles siempre a ellos por estar demasiado ocupados para cocinar.

¿Cuantas veces en tediosas tardes de verano, cuando aún están haciendo la digestión del almuerzo, los niños piden la merienda? Lo que están haciendo es reclamar la atención de los padres. Si en vez de una galleta, se les explica que lo que tienen, no es hambre, que es aburrimiento, lo que se está haciendo es educar. Enseñándoles que no se puede combatir con comida la frustración, la insatisfacción o el aburrimiento, desencadenantes en ocasiones, de problemas graves, no solo alimentarios.

Los hijos aprenden imitando lo que ven. Las horas de las comidas son también los momentos de compartir proyectos, experiencias y alegrías: todo contribuye a educar.

 

Los comedores escolares y la obesidad

La Escuela tiene también un papel importantísimo, ya que la mayoría de niños se queda a comer en los comedores de los colegios, y aunque últimamente nutricionistas y dietistas colaboran en los menús, la comida que se sirve en muchos casos dista mucho de ser orgánica y equilibrada, dada la escasez en vegetales y el exceso de carbohidratos y grasas saturadas. Pedagógicamente tampoco es adecuada: muchos niños no saben pelar la fruta porque no lo aprenden ni en casa ni en la escuela, con lo que manzanas, naranjas, peras, etc. están condenadas a desaparecer de nuestra dieta si no nos las venden peladas. Las mandarinas, sin pepitas, y los plátanos son los que salvan hoy por hoy los postres infantiles en lo que a frutas se refiere.

Antes decía que en los hogares de hoy apenas se cocina, pero es que en los de mañana, aún se cocinará menos. Ya que dejando a un lado Internet, nadie se encarga de enseñar a cocinar a los adultos del futuro. No deja de ser curioso que la cultura gastronómica que se enseña en algunos colegios se reduzca a hornear pasteles.

 

La industria alimentaria en la obesidad

En cuanto a la Industria alimentaria es una de las responsables de nuestra mala alimentación. Solo hay que ver en algunos etiquetados la calidad de los ingredientes que utilizan. Ahora existe la tendencia de abusar de lo Light: antes se ingería poca cantidad de algunas cosas para evitar engordar, mientras Hoy nos pasamos el día consumiendo productos que se presentan con “bajas calorías”. También ciertos productos “low cost” que todavía presentan calidades inferiores, potencian el acúmulo de grasa corporal.

 

Consecuencias de la obesidad infantil

Es importantísima la repercusión que el sobrepeso y la obesidad tienen sobre el desarrollo psicológico y la adaptación social del niño. Los niños con sobrepeso no encajan en los patrones de belleza de nuestra sociedad, así que no es de extrañar en ellos el sentimiento de inferioridad y la mala imagen de sí mismos. Son niños y adolescentes con dificultades para hacer amigos y la discriminación a la que se ven sometidos desencadena en ellos actitudes antisociales. Se aíslan, se deprimen y entran en una espiral que los induce a seguir comiendo para satisfacer su baja autoestima.

Otra consecuencia de la obesidad es un tipo de enfermedades que hasta ahora se consideraban exclusivas de los adultos, como la hipercolesterolemia o la diabetes tipo 2, las enfermedades vasculares o la hipertensión.

 

Tratamiento de la obesidad infantil

Ante esta situación, de lo que se trata no es de hacerle una dieta al niño para que pierda el peso que le sobra y que el resto de la familia continúe con los malos hábitos de alimentación, sino de cambiar la mentalidad, estableciendo un estilo de vida para todos que perdure en la edad adulta.

Aquí intervienen el pediatra y el endocrinólogo pediátrico, que revisarán los aspectos mencionados y junto a una adecuada comunicación familiar contribuirán a prevenir y tratar la obesidad.

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Alimentación del lactante

¿Qué alimentos puede ingerir un lactante?

lactancia materna

Cuando se habla de alimentación complementaria nos estamos refiriendo a los alimentos sólidos, semisólidos o líquidos que contienen nutrientes y energía y que se administran a los lactantes de manera adicional a la leche humana o a la fórmula infantil. La introducción de alimentos complementarios se considera un paso crítico en la dieta del lactante puesto que repercuten en el crecimiento y tienen consecuencias en la salud a largo plazo.

 

Alimentación complementaria en bebés

La leche humana proporciona una fuente de nutrición inigualable para los lactantes en las primeras etapas de la vida. Su composición es dinámica y evoluciona con el tiempo para adaptarse a las necesidades nutricionales de los lactantes. En particular, la concentración de proteínas sigue un patrón temporal y disminuye con las etapas progresivas de la lactancia.

Sin embargo, en los lactantes alimentados con fórmula la ingesta proteínica es mayor que en los alimentados al seno materno. Si además durante el periodo de alimentación complementaria se produce una ingesta proteica elevada existe un mayor riesgo de desarrollar obesidad en el futuro. Por ello, en la actualidad se recomienda utilizar fórmulas con un perfil proteico optimizado en calidad y cantidad y una alimentación complementaria que no incremente la ingesta proteínica global para fomentar el adecuado crecimiento y el desarrollo saludable de los lactantes.

Las dos razones clave para iniciar la alimentación complementaria son:
•  La lactancia por sí sola es insuficiente para satisfacer las necesidades nutricionales del niño en desarrollo.
•  Es importante introducir alimentos sólidos con sabores y texturas nuevos para desarrollar hábitos alimentarios saludables.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la American Academy of Pediatrics recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de edad, con la introducción de la alimentación complementaria a partir de entonces. La European Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition recomienda su introducción entre los 4 y 6 meses de edad.

La práctica común en Pediatría es introducir cereales fortificados con hierro, seguido de frutas y vegetales y, posteriormente, carne. Se deben introducir nuevos alimentos de “un solo ingrediente” en cada ocasión y no se deben introducir nuevos alimentos durante por lo menos 3 a 5 días. Entre los 7 y 8 meses de edad, los lactantes deben consumir alimentos de todos los grupos alimenticios. La leche entera de vaca no debe introducirse hasta los 12 meses de edad.

Los padres deben conocer que la introducción temprana de la alimentación complementaria, por debajo de los 4 meses de edad, y el exceso de una ingesta proteica se ha vinculado con el desarrollo de sobrepeso, obesidad, diabetes mellitus, enfermedad cardiovascular, enfermedad atópica, alergias y enfermedad celíaca. Y también que una introducción tardía de los alimentos complementarios puede provocar un estado nutricional inadecuado y comprometer el desarrollo inmunitario del lactante.

 

lactancia

La alimentación complementaria en los lactantes prematuros

Los lactantes prematuros tienen unos requerimientos nutricionales diferentes de los nacidos a término, en especial para energía, proteína, ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, hierro, zinc, calcio y selenio. Una ingesta nutricional óptima es muy importante en estos lactantes desde el nacimiento hasta la infancia para lograr un crecimiento adecuado, en especial el crecimiento cefálico que puede tener un impacto sobre la evolución del neurodesarrollo a largo plazo.

Por ello, la introducción de la alimentación complementaria en los prematuros es muy importante para evitar el retraso del crecimiento y deficiencias nutricionales importantes. El momento adecuado para su introducción dependerá más de su nivel de desarrollo motor grueso, en especial el control cefálico, que de la edad cronológica.

 

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