Tras 9 meses de espera, la espera tan ansiada de nuestro bebé genera mil emociones, además de muchas preocupaciones. La Dra. Luzdivina García explica que en el momento de la partida a casa, siempre nota en la cara de los padres la mezcla de expresiones más allá de lo imaginable: felicidad, desconcierto… realmente es muy difícil describirlo, pero al mismo tiempo, se puede apreciar un profundo miedo de afrontar la responsabilidad de tener una vida a su cargo y acto seguido la pregunta del millón: ¿seremos buenos padres? ¿Lo haremos bien? ¿Cómo voy a entender el llanto de mi hijo?

 

¿Existe una respuesta mágica para los padres?

La doctora explica que los padres le miran atentamente en espera de la respuesta mágica que no existe, en ese momento solo queda tranquilizarlos. Ser padres es una responsabilidad para toda la vida que se adquiere desde el primer momento en el que se toma la decisión de tener un hijo. Además, este papel nunca acaba, la vida de los padres girará en torno al nuevo miembro de la familia. Habrá épocas mejores y otras peores pero lo principal es aprender el lenguaje del bebé, conocer su llanto, que a la larga no es tan difícil. Existe una unión más allá de lo comprensible entre padres y bebés, un sexto sentido o un instinto que hace que sepan cada una de sus tonalidades, ritmos y frecuencias junto con su expresión corporal, lo que nos guía a entender su lenguaje.

¿Por qué llora mi bebé?

Generalmente, las causas son simples, solo quieren satisfacer sus necesidades básicas, el hambre, el sueño, el cambio de pañal etc. Aunque también puede significar que algo no está bien.

Es necesario recordar que los pequeños han estado 9 meses en un ambiente controlado, oscuro, tranquilo, a una temperatura constante y protegido, donde el único sonido son los latidos del corazón de mamá. Además, hay que tener en cuenta que cada bebé tiene su temperamento, por lo tanto, algunos son más tranquilos mientras que otros son más exigentes y llorones.

 

Claves para reconocer el llanto de tu bebé

Es necesario crear un ambiente que sea adecuado para el bebé, de esta manera la transición será más placentera. Algunas ideas son poner una luz tenue en su habitación, la temperatura alrededor de 24ºC, utilizar pijamas de algodón y evitar sonidos fuertes. Además, se pueden utilizar mantas especiales que los envuelvan como unas orugas, para que se sientan tan protegido como cuando estaban en el útero. Una vez que ha garantizado su comodidad, se pueden identificar los diferentes llantos:

  • Hambre: si el bebé tiene hambre se muestra inquiero, girando la cabeza de un lado a otro en la búsqueda de alimento. Después comienza un lloriqueo leve que irá creciendo de intensidad y frecuencia y terminará cuando coma. Si están desesperados, pueden coger el pezón, succionarlo, soltarlo y vuelven a alimentarse.
  • Cambio de pañal: se siente incómodo por la humedad y este llanto aparece súbitamente, pasando de dormir a llorar.
  • Calor o frío: a veces con la necesidad de proteger a nuestros bebés cometemos el error de vestirlos con demasiada capas de ropa. Los bebés regulan muy mal la temperatura y si los abrigas mucho, su temperatura puede elevarse simular una fiebre, o por el contrario, puede tener una hipotermia. Si este es el caso él bebe estará todo el tiempo incomodo, lloriqueando, no duerme cómodo…. Asegúrate que la habitación tiene una temperatura entre 23 – 25ºC y vístelo solo con un pijama de algodón, igual que utilizarías tú.
  • Estrés: Recuerda que tu bebe tiene una unión especial contigo y si tu estas estresada o cansada, tu bebe lo va a percibir. Trata de descansar y alimentarte bien en los pocos momentos que al principio el bebé está dormido y el momento que él te requiera trata de estar lo más relajada posible, sino te enfrentaras a un llanto fuerte constate y difícil de controlar…. si te llega a suceder, pide relevo por unos minutos, tranquilízate, y de nuevo acércate al bebe, colócalo en tu regazo y haz movimientos suaves.
  • Cólicos: si un bebe sufre de cólicos está inconsolable, el llanto de dolor es estridente y muy importante, hay que fijarse en la postura del bebe, siempre pone las piernecitas en posición fetal, sobre el abdomen.
  • Reflujo: La sospecha que un reflujo es la causa del llanto es que siempre está asociado a después de las comidas. El bebé puede o regurgitar la leche o hacer el gesto que está tragando todo el tiempo y a veces adquirir la postura de puente. – Cuando necesita contacto físico: normalmente es un llanto que no es muy fuerte y que termina cuando mamá lo coge en brazos, lo pone en su regazo y le habla. Cuando lo pone junto al pecho reconoce los sonidos del corazón y es aquí cuando se tranquiliza.
  • Chupete: el reflejo de succión es normal en todos los bebes, pero hay niños que lo tienen más exacerbado y, a pesar de haber comido y cambiarles los pañales, está lloroso y muy inquieto y se calma inmediatamente cuando le colocas el dedo, pezón o un chupete en la boca.
  • Alergias o intolerancias a alimentos: se engloban en llantos no fisiológicos o normales y existe una explicación funcional, te darás cuenta que este llanto persiste a pesar de haber saciado todas sus necesidades, no hay explicación, puede o no estar acompañado de otros síntomas como erupciones en la piel o evacuación sanguinolentas, gases, abdomen globoso… Las causas más frecuentes son una intolerancia a la lactosa o la alergia a la proteína de leche de vaca, entre otras.
  • Llanto persistente e inexplicable: Si tú bebe llora constantemente a pesar de haber garantizado todas sus necesidades, deja de comer, dormir o no se comporta como habitualmente lo hace, debes acudir a la consulta de tu Pediatra.

 

Al final la recomendación es visitar a su PEDIATRA o en su defecto visitar nuestro sitio web http://pediatrasenmerida.com/especialidades-pediatricas/pediatria/ para encontrar el especialista que mejor se adapte a sus necesidades.

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